En El Marqués, la relación entre las personas y sus animales de compañía ha ido tomando forma de compromiso público. La firma del convenio entre el presidente municipal, Rodrigo Monsalvo Castelán, y Mars Incorporated no solo representa un acto administrativo: funciona como un recordatorio de que las comunidades también se construyen a partir de los vínculos que establecen con los seres que las acompañan.
El acuerdo retoma prácticas que han marcado el rumbo del municipio: campañas de vacunación y esterilización, acciones de salud preventiva, espacios que permiten la socialización de los animales y esfuerzos por evitar el abandono. No son medidas nuevas, pero sí un refuerzo a una visión que Monsalvo subrayó desde el inicio: una cultura donde la convivencia con los animales no sea improvisada, sino resultado de responsabilidad compartida.
La colaboración actualiza un esfuerzo que, según el alcalde, ha unido durante años a la administración municipal y a la empresa. Ambos hablan de tenencia responsable, de solidaridad cotidiana, de comunidades capaces de verse a sí mismas con mayor cuidado. En su intervención, Monsalvo agradeció no solo las donaciones o los insumos, sino el acompañamiento en campañas gratuitas y eventos de adopción: momentos que, en lo cotidiano, transforman silenciosamente la vida de familias y mascotas.
El convenio también contempla apoyos directos: alimento para los animales que el IMPA mantiene bajo resguardo, materiales para esterilizaciones y actividades compartidas que buscan fortalecer una cultura de bienestar animal. No se trata únicamente de logística; se trata de sostener una red de protección para seres que dependen completamente de la voluntad humana.
En la ceremonia estuvieron presentes autoridades municipales y representantes de la empresa, testigos de una alianza que pretende seguir afinándose. El llamado final de Monsalvo —a continuar construyendo desde la comunidad un cambio cultural— resonó como una invitación a pensar el municipio no solo como territorio, sino como entorno emocional: un espacio donde cada gesto hacia un animal dice algo sobre la calidad de la convivencia humana.


