En El Marqués, las calles son más que rutas de tránsito: son espacios donde se tejen las rutinas, los encuentros y la memoria de las comunidades. Por eso, la entrega de dos obras de urbanización en El Paraíso y Guadalupe La Venta no solo representó concreto nuevo o tuberías recién instaladas, sino un capítulo más en el esfuerzo por mejorar la vida diaria de quienes habitan estas localidades.
Durante la visita, Rodrigo Monsalvo Castelán habló de infraestructura como uno de los sellos de su administración. Pero más allá del discurso, las obras muestran el detalle de un trabajo que se empieza a asentar en números y metros: en El Paraíso, seis millones 222 mil 622 pesos destinados a intervenir la avenida El Paraíso y la privada Camelinas. Allí se construyeron guarniciones, banquetas y pavimentos que redibujan el trazo cotidiano de una comunidad. También se renovaron los sistemas que no se ven, pero se sienten: el agua que llega, el drenaje que fluye. Tres pozos de visita, 34 registros, cientos de metros de tubería. Datos técnicos que se traducen en algo tan elemental como abrir la llave o caminar la calle sin preocupación.
Guadalupe La Venta recibió otra parte del impulso. La calle Corregidora —una arteria central en la comunidad— fue intervenida con una inversión de ocho millones 218 mil pesos. Ahí, el concreto estampado y el empedrado ahogado se desplegaron sobre más de tres mil metros cuadrados, acompañados de topes que regulan un tránsito que, aunque cotidiano, define la manera en que las personas se mueven y se encuentran.
Entre ambas obras, son cerca de mil 100 los habitantes cuyo entorno inmediato se transforma. Son calles que se vuelven más seguras, accesos que se fortalecen, recorridos que se hacen menos inciertos. Y en medio del acto, el anuncio de Monsalvo: hacia finales de 2025 o inicios de 2026 comenzará la intervención de la calle Amealco. Otra promesa que se suma al mapa de lo que está por venir.
Estas intervenciones forman parte de un programa permanente de infraestructura que busca sostener, desde la obra pública, el bienestar de las familias marquesinas. En El Paraíso y Guadalupe La Venta, las calles recién terminadas quedan como testimonio de ese esfuerzo: espacios comunes que, al renovarse, renuevan también la forma en que las comunidades se reconocen y se habitan.


