Rutas que cambian: la búsqueda de un transporte más cercano a la gente

En Querétaro, el transporte público es más que un sistema de rutas y horarios: es un termómetro diario de cómo se mueve la vida urbana. Con esa conciencia, el director de la Agencia de Movilidad del Estado, Gerardo Cuanalo Santos, recorre paraderos y estaciones como parte de la iniciativa “En ruta Qrobus”, una dinámica que busca escuchar directamente a quienes utilizan el servicio. De esos trayectos —hechos al ritmo de la ciudad— surgieron los ajustes más recientes al sistema.

Los cambios incluyen modificaciones en las rutas L117, C70 y L104, así como la creación de la nueva L106. Cuanalo explica que la C70 se había convertido en una ruta saturada, y por ello se aumentó el número de unidades. La L117 extendió sus recorridos hasta la Reforma Agraria; la L104 hizo lo propio para incluir Zibatá; y la L106 nació para enlazar dos polos de crecimiento: Zakia y La Pradera.

Estos ajustes reflejan la intención de adaptar el sistema Qrobus a la movilidad real de los ciudadanos, a sus desplazamientos cotidianos y a las necesidades que cambian con el ritmo del crecimiento urbano. El director afirma que continuará realizando recorridos para fortalecer el diálogo directo con los pasajeros y ajustar, en tiempo real, aquello que lo requiera.

Cada ruta modificada describe un mapa de trayectorias donde la vida diaria se entrecruza: la L117, desde la Terminal de Autobuses hacia Casa Blanca, atraviesa avenidas como Cimatario y Prolongación Luis Pasteur. La L104 recorre desde La Pradera hasta Zibatá pasando por Anillo Vial Fray Junípero Serra y la Universidad Anáhuac. La recién creada L106 une La Pradera y Zakia en una línea que sigue el crecimiento habitacional. La C70, desde Santa Rosa Jáuregui, traza un camino por arterias como Paseo de la República y Avenida Pueblo Jurica antes de llegar a La Pradera.

Al final del anuncio, Cuanalo invitó a la ciudadanía a sumarse a esta transformación mediante la línea directa *8800. La idea es que la movilidad no sea un asunto unilateral, sino un proceso construido entre quienes lo administran y quienes lo viven cada día. Esa visión —la de un transporte que evoluciona escuchando— se convierte en la base del esfuerzo por hacer de Qrobus un sistema más humano, más útil y más cercano.