En Huimilpan, la movilidad no es solo un trayecto: es la rutina que define el día de miles de familias. Ocho de cada diez habitantes suben diario al Qrobús, convirtiéndolo en una columna vertebral que une comunidades, escuelas, talleres, cerros y sueños.
Durante un recorrido por las ocho rutas que recorren el municipio, Gerardo Cuanalo Santos, titular de la AMEQ, y el alcalde Jairo Morales confirmaron lo que la gente ya percibía: el sistema creció, y con él, la necesidad de adaptarse. Por eso anunciaron una reconfiguración de cuatro rutas que, a partir de mañana, harán más ágiles los traslados en esta región donde cada minuto cuenta.
La última semana también trajo siete nuevas unidades, una respuesta directa a la saturación que apretaba los viajes en horas pico. Los camiones llegan como un alivio, como ese respiro que permite viajar sin prisas ni empujones.
A la par, el Bono Qrobús —semanal, quincenal o mensual— se ha vuelto una herramienta silenciosa pero poderosa para cientos de bolsillos que buscan rendir más sin renunciar al transporte digno.
El alcalde Morales detalló los nuevos recorridos: rutas que salen de El Granjeno, que suben hasta Lagunillas, que recorren comunidades como Piedras Lisas, La Peña, Ceja de Bravo o Taponas, y que terminan conectando con El Vegil o el Parque Industrial El Marqués. Caminos que ya existen, pero que ahora se reorganizan para servir mejor.
Al final, estos ajustes impactan más que la operación del Qrobús: tocan la vida de más de seis mil personas que dependen del sistema para llegar a su escuela, a su empleo o a una consulta médica. Son rutas que acompañan el día a día, que sostienen la movilidad y que, en Huimilpan, siguen demostrando que avanzar también significa llegar más lejos, pero juntos.


