Amealco amaneció distinto con la reapertura del Hotel Casa Santa María. Más que liberar 64 habitaciones renovadas, el acto marcó el regreso de un edificio que permaneció en silencio durante más de año y medio. La ceremonia, encabezada por la oficial mayor del Poder Ejecutivo, Linda Luna Rangel, tuvo el aire de una recuperación largamente esperada: un inmueble que vuelve a respirar, a recibir visitantes, a conectar con la vida cotidiana del Pueblo Mágico.
Luna Rangel habló de horas de esfuerzo y de una voluntad institucional para rescatar espacios que parecían destinados al abandono temporal. También destacó la decisión del gobernador Mauricio Kuri de apostar por estos inmuebles, que forman parte del patrimonio estatal y que, una vez revitalizados, buscan servir nuevamente a la gente. Esta reapertura, sostuvo, es un hito dentro de esa estrategia: demostrar que lo que estuvo detenido puede transformarse.
La inversión, superior a los 10 millones de pesos, permitió que Casa Santa María adoptara una nueva identidad sin perder su esencia. La arquitectura colonial mexicana permanece, pero ahora convive con estándares de servicio contemporáneos. El hotel quiere ser punto de encuentro, pero también umbral: la puerta por la que los visitantes descubran o redescubran la historia, la gastronomía y la tradición de Amealco.
La secretaria de Turismo, Adriana Vega, insistió en ese concepto de umbral. Habló del hotel como un catalizador, como el nodo desde donde se articula un corredor turístico capaz de activar economías locales y ofrecer nuevas oportunidades a artesanos y habitantes. Su visión amplía el significado del inmueble: no es solo hospedaje, sino detonante.
El administrador, Ubaldo Alejandro Vázquez, agregó la visión comunitaria. Señaló que el proyecto aspira a que el crecimiento del hotel se refleje también en Amealco, y que la apuesta por Querétaro sigue presente en cada paso de esta administración.
El Estado recordó que administra cuatro hoteles: dos en Amealco, uno en Jalpan de Serra y uno en Arroyo Seco. Casa Santa María se suma nuevamente a esa red después de una pausa prolongada, regresando como un espacio renovado que busca reconciliar pasado y presente. Su reapertura es un recordatorio de que los lugares, como las comunidades, pueden reinventarse sin perder su raíz.


