Cuando la plaza se ilumina: El Marqués y el ritual de empezar la Navidad

A las siete de la noche, cuando el cielo comenzaba a oscurecer sobre La Cañada, la Plaza San Pedro se convirtió en el centro de una ceremonia conocida y esperada: el encendido del Árbol Navideño. Alrededor de cinco mil personas se reunieron para atestiguar el momento en que El Marqués dio inicio a sus fiestas decembrinas.

El presidente municipal, Rodrigo Monsalvo Castelán, encabezó el acto acompañado de su esposa, Ana María Camacho Arce, y de funcionarios municipales que, como parte del ritual, compartieron el escenario: Mauro Aragón Chávez, Armando Hernández Rodríguez y Violeta Hernández Bárcenas. Juntos presenciaron cómo las luces del árbol se encendían y los fuegos pirotécnicos marcaban el arranque de la temporada.

El evento, organizado por la Secretaría de Servicios Públicos Municipales, fue más que un encendido. Fue una verbena, un punto de encuentro donde familias enteras ocuparon la plaza para celebrar el inicio de un tiempo distinto, ese en el que las calles se llenan de luces y los espacios públicos cambian de ritmo.

El mensaje que acompañó la noche fue sencillo y recurrente: unión, paz y alegría. Palabras que, en estas fechas, buscan tomar forma en gestos cotidianos, en reuniones familiares y en la apropiación de los espacios comunes.

La Plaza San Pedro no estará sola en esta transformación. Durante la temporada, la Villa de Santa Claus abrirá sus puertas en la antigua presidencia de La Cañada, convirtiéndose en otro punto de referencia para quienes recorren el municipio en busca del ambiente navideño. A ello se suman los adornos y la iluminación distribuidos en distintos puntos de El Marqués.

Las luces permanecerán encendidas hasta el 8 de enero de 2026, prolongando ese estado de excepción que traen consigo las fiestas decembrinas. Mientras tanto, la plaza seguirá siendo el escenario donde la comunidad se encuentra, se reconoce y, al menos por unas semanas, comparte la misma luz.