En el universo técnico de las finanzas públicas, las palabras también cuentan historias. Esta vez, la narrativa gira en torno a la Comisión Estatal de Aguas, que vuelve a colocarse bajo la mirada de dos voces globales: Fitch Ratings y Standard & Poor’s. Ambas agencias, desde su análisis distante y meticuloso, coinciden en una conclusión: el organismo operador de Querétaro mantiene estabilidad, orden y capacidad financiera.
Fitch Ratings decidió asignarle la calificación ‘AAA(mex)’, una etiqueta que habla de fortaleza y de una gran capacidad para cumplir con sus compromisos. En su Acción de Calificación describe a la CEA como una institución que no improvisa, con una planificación de inversión sólida, enfocada en renovar infraestructura e incorporar tecnología. El reporte observa también un crecimiento que camina al mismo ritmo que el desarrollo económico del estado.
El documento técnico añade otro elemento: la puntuación del organismo ascendió a 30 puntos, reflejo —dice— de una administración eficiente y de un historial de soporte “Fuerte”. Allí se menciona la coordinación con el Gobierno estatal y la estructura organizacional que respalda programas y planes financieros. Detrás de las cifras, aparece el mensaje de una maquinaria administrativa en orden.
Standard & Poor’s, por su parte, confirma la calificación ‘mxAA-’, también con perspectiva estable. Reconoce que la CEA mantiene una mejora sostenida en sus indicadores, que cuenta con fortaleza para enfrentar sus obligaciones y que dispone del respaldo oportuno del Gobierno del Estado. La calificadora destaca, además, la existencia de fuentes de liquidez robustas, suficientes para atender los requerimientos financieros que se presentan en el camino.
Las palabras finales de ambas evaluaciones construyen una imagen compartida: un organismo que opera bajo un esquema de estabilidad, con control administrativo y solidez financiera, estrechamente vinculado al Gobierno estatal. Esa relación institucional, descrita en términos técnicos, se traduce en una sinergia que permite avanzar en los planes y proyectos hídricos.
En ese lenguaje de números, sellos y calificaciones, la CEA aparece como una entidad que busca sostener el equilibrio entre operación, planeación y futuro. Una historia contada desde los márgenes de la contabilidad, pero que termina reflejándose en algo tan cotidiano como abrir la llave y esperar que el agua siga fluyendo.


