Antes del timbre, el primer viaje

El regreso a clases comienza mucho antes de que suene el timbre en las escuelas. Empieza en los patios de maniobras, en la rutina silenciosa de revisar una unidad, en el parpadeo de un validador que debe funcionar sin fallas. Con esa idea, el director de la Agencia de Movilidad del Estado (AMEQ), Gerardo Cuanalo Santos, recorrió las instalaciones donde Qrobus se prepara cada mañana para salir a las calles.

La visita tuvo un propósito concreto: asegurar que el transporte público respondiera con puntualidad y eficiencia en uno de los momentos de mayor exigencia del año. Durante el recorrido, el titular de la AMEQ supervisó que las unidades iniciaran operaciones conforme a los horarios establecidos, conscientes de que detrás de cada salida hay estudiantes que dependen del servicio para llegar a tiempo a sus clases.

La revisión fue minuciosa. Se verificó el funcionamiento de los validadores para las tarjetas Qrobus y se constató la limpieza de los autobuses, detalles que, aunque parecen pequeños, marcan la experiencia diaria de quienes usan el transporte público. La intención fue clara: que el viaje comenzara en condiciones adecuadas desde el primer momento.

Después, el recorrido continuó en el área de monitoreo. Ahí, frente a pantallas que muestran rutas y unidades en movimiento, se observa la ciudad en tiempo real. Desde este centro se sigue cada trayecto, se identifican retrasos y se toman decisiones para mantener el servicio en operación. A través de la línea *8800, ese seguimiento se extiende a la atención directa de incidencias y reportes ciudadanos.

Estas acciones cobran especial relevancia en periodos como el regreso a clases, cuando la demanda se incrementa y el transporte público se convierte en un engranaje fundamental de la vida cotidiana. Cada autobús que sale a tiempo representa una jornada que comienza sin sobresaltos para miles de personas.

Con esta supervisión, la AMEQ reafirma su compromiso de ofrecer un servicio seguro, eficiente y confiable. Porque antes de que empiece el día en las aulas, hay un viaje que debe cumplirse, y en ese trayecto se juega, silenciosamente, la puntualidad de toda una ciudad.