En una sesión de Cabildo, entre votos unánimes y acuerdos administrativos, un programa dejó de ser solo una estrategia para convertirse en una promesa de permanencia. “Pirámides”, impulsado por el Ayuntamiento de Corregidora y encabezado por el alcalde Chepe Guerrero, fue institucionalizado como programa social, asegurando su continuidad y fortalecimiento.
Más allá del trámite, la decisión habla de una forma particular de entender lo público: llevar el gobierno a los espacios donde la vida ocurre todos los días. Unidades deportivas, Centros de Desarrollo Humano, Polos de Desarrollo. Lugares donde se aprende, se convive, se juega y se descansa. Ahí es donde “Pirámides” ha echado raíces.
Chepe Guerrero explicó que el programa ofrece talleres, clases, clínicas deportivas y actividades gratuitas o de bajo costo, pensadas para personas de todas las edades. Con la institucionalización, se busca ampliar metas y consolidar un modelo que apuesta por el sano esparcimiento y el desarrollo de habilidades como herramientas para fortalecer la comunidad.
“Pirámides” se construye a partir de acciones concretas. Lavanderías públicas que alivian la economía familiar. Talleres que llenan el tiempo libre de sentido. Bibliotecas, Casas de Salud, Unidades Deportivas y una Cocina Móvil que aparece donde más se necesita. No como soluciones aisladas, sino como piezas de un mismo entramado social.
El programa se divide en dos subprogramas. “Lavanderías Cerca de Ti” permite hasta tres cargas de lavado semanales por 10 pesos, un gesto sencillo que impacta directamente en el hogar. “Talleres Cerca de Ti” abre la puerta a cursos y actividades culturales, deportivas y recreativas, accesibles y pensadas para compartir.
Los resultados de 2025 trazan el mapa de su alcance: tres lavanderías públicas en operación, más de cuatro mil 300 usuarios beneficiados y más de 20 mil cargas de lavado realizadas. En formación, más de tres mil horas impartidas, 65 talleres distintos y presencia en 14 localidades.
Así, “Pirámides” deja de ser un experimento y se convierte en política pública. Una que no se mide solo en cifras, sino en los espacios donde la comunidad vuelve a encontrarse.


