Hay tradiciones que no caben en una maleta, pero aun así viajan. Corregidora llegará a la Feria Internacional de Turismo (FITUR) 2026, en Madrid, con algo más que folletos y discursos: llevará consigo la textura de la madera, el frío dulce de una nieve artesanal y la persistencia de una identidad que se transmite de generación en generación.
En uno de los foros turísticos más importantes del mundo, organizado por IFEMA Madrid, el municipio buscará proyectarse como un destino donde la cultura no es accesorio, sino punto de partida. Acompañado por artesanas y artesanos locales, el alcalde Chepe Guerrero encabezará una delegación que apuesta por mostrar lo que nace del trabajo cotidiano.
Entre las piezas que cruzarán fronteras estará una escultura del buey, tallada en madera de mezquite por J. Isabel Vega Regalado. Sus 52 años de experiencia se concentran en una obra inspirada en el Paseo del Buey, una celebración con más de tres siglos de historia. La figura no solo representa una tradición: condensa tiempo, oficio y memoria colectiva.
A unos pasos, el aroma y el sabor contarán otra historia. David Pérez, heredero de un proyecto familiar de tres generaciones, preparará nieves de tina como se ha hecho siempre. Garambullo, piñón, mantecado y camote aparecerán como pequeños gestos de identidad, ofrecidos en degustaciones que transforman lo cotidiano en experiencia.
Corregidora ya ha estado antes en FITUR y sabe que estos encuentros no terminan cuando se apagan las luces del recinto. De ahí han surgido alianzas comerciales, puntos de venta y proyectos culturales que amplían el horizonte del talento local.
En 2026, el municipio vuelve a presentarse ante el mundo con la misma convicción: que la cultura no se exporta, se comparte. Y que, incluso lejos de casa, una escultura, una tradición o una nieve artesanal pueden contar quiénes somos.


