Cuando el espacio vuelve a latir: la Deportiva Ejido San Pablo

• La rehabilitación del complejo deportivo representa una apuesta conjunta por el deporte y la vida comunitaria.

Hay lugares que concentran el pulso diario de una colonia. La Deportiva Ejido San Pablo es uno de ellos. Tras una rehabilitación que implicó una inversión conjunta de 21 millones de pesos, el gobernador Mauricio Kuri González y el presidente municipal de Querétaro, Felifer Macías, encabezaron la reinauguración de este espacio que da servicio a más de 12 mil personas.

Durante el acto, las autoridades pusieron el acento en un detalle que suele pasar desapercibido: en estas canchas se forman niñas, niños y jóvenes que llevan el nombre de Querétaro a competencias regionales y nacionales. El deporte, aquí, no es solo recreación; es disciplina, constancia y representación.

La obra transformó por completo el lugar. Se entregó un nuevo campo de béisbol y una nueva cancha de fútbol 11, y se restauraron las salas de usos múltiples destinadas al fútbol y al básquetbol. Espacios cerrados y abiertos que vuelven a llenarse de ruido, pasos y rutinas diarias.

Más allá de las canchas, la rehabilitación alcanzó zonas pensadas para el encuentro cotidiano: los juegos infantiles, la pista de skate, el gimnasio al aire libre y la trotapista. Cada área responde a una forma distinta de habitar el espacio, desde el entrenamiento formal hasta el paseo vespertino o el ejercicio improvisado.

Con estas mejoras, la Deportiva Ejido San Pablo recupera su papel como punto de referencia para la comunidad. Un lugar donde coinciden generaciones, horarios y motivaciones distintas, pero unidas por el uso compartido del espacio público.

La reinauguración es resultado del trabajo coordinado entre el gobierno estatal y el municipal, una colaboración que busca dignificar espacios que influyen directamente en la calidad de vida. En tiempos donde el aislamiento suele imponerse, contar con áreas comunes funcionales se vuelve un gesto significativo.

Así, la Deportiva Ejido San Pablo vuelve a latir con fuerza. No solo como infraestructura rehabilitada, sino como escenario de historias cotidianas que se repiten entre carreras, entrenamientos y encuentros, recordando que el espacio público, cuando se cuida, también educa y une.