• Un caso con signos de alarma en la capital reactiva protocolos y recuerda la fragilidad cotidiana ante el Aedes aegypti.
En la semana epidemiológica seis de 2026, un niño del municipio de Querétaro fue confirmado como caso positivo de dengue con signos de alarma. La cifra es una, pero activa una maquinaria que se despliega con precisión: protocolos de seguimiento, búsqueda intencionada de casos y brigadas que recorren casa por casa.
La Secretaría de Salud (SESA) del estado llamó a reforzar medidas preventivas ante el incremento nacional, donde se han registrado 796 casos sin defunciones hasta el momento. En Querétaro, la vigilancia epidemiológica se mantiene de forma permanente.
Durante enero, las brigadas de vectores visitaron 122 localidades y retiraron 7.7 toneladas de cacharros. Colocaron abate en ocho mil 986 viviendas y 22 mil 171 depósitos, con protección para 22 mil 304 habitantes. Rociaron 25 casas y distribuyeron mil 810 ovitrampas en zonas de riesgo, donde recolectaron dos mil 201 huevecillos. Cada cifra es una forma de anticiparse al zumbido.
El dengue es una enfermedad viral transmitida por el mosquito Aedes aegypti. No distingue edades ni antecedentes: puede afectar incluso a quien ya lo haya padecido. No existe tratamiento específico; el abordaje es sintomático.
La lista de síntomas es conocida: fiebre acompañada de dolor de cabeza intenso, náusea, vómito, malestar general, dolor muscular o detrás de los ojos y sarpullido. Los signos de gravedad —dolor abdominal intenso, vómito persistente o con sangre, somnolencia, sangrado— obligan a buscar atención inmediata. Menores de un año, mayores de 65, embarazadas y personas con enfermedades no controladas enfrentan mayor riesgo.
La prevención, insiste SESA, comienza en casa: lavar y tapar recipientes, eliminar objetos que acumulen agua, usar manga larga y repelente, colocar mosquiteros, evitar la automedicación y acudir a la unidad de salud ante síntomas.
En la lucha contra el dengue, la vigilancia no es un acto aislado, sino una rutina compartida.


