marzo 20, 2026

El regreso de los juegos: el Parque Bicentenario se prepara para las vacaciones

• Durante el periodo vacacional, se estima la llegada de cerca de 30 mil visitantes al parque.

Hay lugares que se miden por la memoria que guardan. El Parque Bicentenario es uno de ellos. En sus senderos, en sus juegos, en el ruido de las atracciones, se acumulan las tardes de quienes han pasado por ahí. Este año, en vísperas del periodo vacacional, ese espacio se dispone a recuperar parte de su ritmo.

Por instrucción del presidente municipal de Querétaro, Felifer Macías, se alista la reapertura de varias atracciones mecánicas y acuáticas entre el 27 de marzo y el 19 de abril. La montaña rusa volverá a funcionar desde el inicio del periodo; el barco pirata lo hará días después, hacia mediados de abril. También el agua —en forma de tobogán— regresará como uno de los principales atractivos.

Cada juego tendrá un costo adicional de 50 pesos. El acceso general al parque se mantendrá en 65 pesos, y el ingreso al área acuática en 80. Son cifras que ordenan la experiencia, que delimitan el acceso a un espacio pensado para el descanso y la convivencia.

La expectativa es alta: alrededor de 30 mil personas podrían recorrer el parque durante estas semanas. Para ello, se han realizado trabajos de rehabilitación en distintas áreas, preparando el lugar para recibir nuevamente a las familias.

En el fondo, la reapertura responde a una demanda persistente. Durante meses, visitantes y usuarios expresaron el deseo de ver nuevamente en funcionamiento estas atracciones. Hoy, la respuesta se traduce en una operación gradual, certificada por la Asociación Internacional de Parques de Diversiones y Atracciones, que avala las condiciones de seguridad.

En el Parque Acuático, la previsión es recibir a más de seis mil personas durante la Semana Santa, con jornadas que alcanzan su punto máximo entre viernes y sábado. Guardavidas certificados y servicios de ambulancia acompañarán esta dinámica, en una coreografía que mezcla prevención y recreación.

Así, entre estructuras que vuelven a moverse y visitantes que regresan, el parque ensaya nuevamente su vocación: ser un espacio donde el tiempo se suspende, aunque sea por unas horas.

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