• La entrega de escrituras representa el cierre de procesos largos para familias que buscaban regularizar su patrimonio.
En muchas historias urbanas, la propiedad no comienza con un documento, sino con la ocupación, el tiempo y la construcción cotidiana. Sin embargo, es en el papel donde esa historia adquiere reconocimiento legal. En Querétaro, 184 personas han llegado a ese punto.
El presidente municipal, Felifer Macías, encabezó la entrega de escrituras públicas como parte del Programa de Regularización Territorial, acompañado por el secretario de Desarrollo Urbano, Gerardo Romero.
El acto incluyó una entrega simbólica de documentos correspondientes a dos vertientes: predios familiares y asentamientos humanos, entre ellos Lindavista. Detrás de ese gesto, sin embargo, se encuentran procesos que en algunos casos superaron la década.
La obtención de una escritura pública no solo implica cumplir con un requisito legal. Representa la posibilidad de habitar con certeza, de consolidar un patrimonio y de integrarse plenamente al orden urbano.
Las localidades incluidas en este proceso —desde Bosques del Cimatario hasta Tlacote El Bajo o Mompaní— reflejan la diversidad de espacios donde la regularización se vuelve necesaria.
El programa busca acompañar a quienes se encuentran en condiciones de irregularidad, guiándolos a través de un marco legal que les permita formalizar su situación.
En ese sentido, la entrega de escrituras es tanto un cierre como un inicio: el final de un proceso administrativo prolongado y el comienzo de una nueva etapa marcada por la certeza jurídica.


