• El dengue suele avanzar de manera silenciosa: un mosquito diminuto, agua acumulada y una enfermedad que muchas veces aparece cuando ya lleva días circulando.
La Secretaría de Salud de Querétaro mantiene el monitoreo permanente del dengue en el estado y ha llamado a la población a reforzar las medidas preventivas ante la presencia de casos en el país.
Hasta el 15 de mayo de 2026, la entidad registra un caso positivo con signos de alarma en el municipio de Querétaro.
La cifra parece pequeña frente al tamaño del estado, pero detrás de ella existe una maquinaria constante de vigilancia epidemiológica y trabajo preventivo.
En lo que va del año, brigadas de vectores han intervenido en 27 localidades, recolectando 19 toneladas de objetos capaces de almacenar agua y convertirse en criaderos de mosquitos.
También realizaron control larvario en miles de viviendas y depósitos, además de colocar ovitrampas para monitorear la presencia del mosquito Aedes aegypti, transmisor de la enfermedad.
La estrategia combina seguimiento epidemiológico, visitas domiciliarias y acciones de prevención comunitaria.
El dengue, recordó la dependencia, puede iniciar con fiebre, dolor muscular, náuseas o sarpullido, aunque en algunos casos evoluciona hacia complicaciones más severas.
Por eso la prevención continúa descansando en acciones aparentemente simples: lavar recipientes, tapar depósitos, evitar acumulación de agua y permitir el acceso a las brigadas de salud.
Hay algo paradójico en esta enfermedad: gran parte de la batalla ocurre antes de que aparezca el contagio. En patios, azoteas, cubetas olvidadas o llantas acumuladas donde el mosquito encuentra el espacio perfecto para multiplicarse.
Mientras las cifras nacionales reportan mil 883 casos positivos y cuatro defunciones, Querétaro mantiene una vigilancia que intenta contener, desde lo cotidiano, una amenaza que suele expandirse en silencio.

