• Sonia Rocha reconoció la labor de docentes de Apartadero y San Joaquín.
En las comunidades serranas, la escuela suele ser mucho más que un espacio de aprendizaje. Es punto de encuentro, refugio cotidiano y, muchas veces, la primera ventana hacia otros horizontes posibles.
Ahí, entre caminos largos y esfuerzos silenciosos, trabajan maestras y maestros que convierten la enseñanza en una forma de acompañamiento.
La secretaria de las Mujeres del estado de Querétaro, Sonia Rocha Acosta, reconoció la labor de docentes de la comunidad de Apartadero y de la cabecera municipal de San Joaquín, en el marco del Día de las Maestras y los Maestros.
Durante su mensaje, habló de la complejidad que implica ejercer la docencia en la Sierra Gorda. No solo por las distancias o las condiciones materiales, sino por el compromiso humano que exige permanecer cerca de niñas, niños y jóvenes que encuentran en sus docentes una referencia cotidiana.
“Ser docente en la Sierra Gorda no es una tarea sencilla. Implica caminar más, esforzarse más y muchas veces hacer mucho con muy poco”, expresó.
La frase resume una realidad compartida por muchas escuelas serranas: la enseñanza como un ejercicio de persistencia.
Sonia Rocha también destacó la importancia de construir espacios educativos basados en la igualdad, el respeto y la perspectiva de género, especialmente para que niñas y adolescentes puedan crecer en condiciones de mayor equidad.
En las aulas de la Sierra, dijo, también se construye el futuro de Querétaro.
Y quizá ahí reside una de las dimensiones más profundas de la docencia: sembrar expectativas en lugares donde cada oportunidad requiere más esfuerzo, más paciencia y una fe constante en las nuevas generaciones.
“Gracias por nunca dejar de creer en sus alumnas y alumnos. Gracias por sembrar sueños”, puntualizó la funcionaria.

