• El Sistema Estatal de Justicia Cívica alcanzó 122 convenios vecinales durante abril de 2026, como parte de su modelo de mediación para la solución pacífica de conflictos en comunidades de Querétaro.
En el entramado cotidiano de las ciudades, la paz rara vez es silenciosa. Se construye en mesas improvisadas, en conversaciones tensas y en acuerdos que no siempre nacen fáciles. En el estado de Querétaro, el Sistema Estatal de Justicia Cívica ha hecho de ese terreno su espacio de trabajo.
Durante abril de 2026, 122 conflictos vecinales encontraron salida en convenios comunitarios. No son cifras aisladas: son pequeños acuerdos que, sumados, dibujan una forma distinta de resolver lo cotidiano, donde el desacuerdo no necesariamente termina en ruptura.
En el mismo periodo, se atendieron seis mil 722 faltas administrativas. El número, por sí solo, habla de una presencia institucional constante en la vida pública, pero también de una intención: intervenir antes de que la fricción se convierta en conflicto mayor.
El modelo combina sanción y reparación. 567 personas fueron canalizadas a trabajo comunitario, una medida que no solo corrige, sino que regresa a la comunidad algo del daño causado. De ellas, 437 ya cumplieron con la sanción, participando en labores que se traducen en espacios recuperados y calles intervenidas.
Las 87 jornadas de trabajo comunitario realizadas en 49 colonias, con impacto en 65 espacios públicos, refuerzan esa idea: la justicia no solo ocurre en oficinas o expedientes, también en banquetas, parques y esquinas compartidas.
Los conflictos más frecuentes —ruidos, bloqueos, daños a inmuebles, tensiones verbales— son, en el fondo, expresiones de convivencia diaria. El sistema los aborda desde la mediación, buscando que el acuerdo sea una forma de recomponer lo que el roce constante desgasta.
El acumulado del año muestra la magnitud del esfuerzo: más de 26 mil faltas atendidas, cientos de jornadas comunitarias y 457 convenios vecinales. En ese conjunto de cifras, la justicia cívica aparece menos como castigo y más como un intento de sostener la vida común en equilibrio.

