Qronista

El diario que refleja tus intereses, manteniéndote informado y entretenido cada día

El día en que más de 700 historias volvieron a empezar

• El programa “Contigo, Que Nadie se Quede Atrás 2026” entregó certificados de bachillerato a personas adultas que retomaron sus estudios en Querétaro.

Hay ceremonias que celebran un cierre. Otras, en cambio, anuncian un regreso.

La entrega de certificados del programa “Contigo, Que Nadie se Quede Atrás 2026” reunió a más de 700 personas que decidieron volver a un lugar del que alguna vez tuvieron que irse: la escuela. No eran adolescentes terminando una etapa prevista por calendario. Eran adultos que, después de pausas largas y silenciosas, encontraron el momento para regresar.

La secretaria de Educación, Martha Soto, encabezó la ceremonia en la que se reconoció a quienes concluyeron el bachillerato mediante este programa estatal que, durante los últimos tres años, ha acompañado a casi cinco mil personas mayores de 18 años en la obtención de su certificado.

El trayecto no fue breve. Cada participante cursó una capacitación especializada de 160 horas y presentó un examen oficial con hasta tres oportunidades de acreditación. Al final del proceso, recibieron el certificado expedido por la Dirección General de Bachillerato.

Pero el acto no parecía concentrarse únicamente en un documento. Había algo más profundo en el ambiente: la sensación de recuperar un proyecto detenido por circunstancias que rara vez caben en una estadística. El tiempo, el trabajo, las obligaciones familiares o simplemente la necesidad de sobrevivir suelen interrumpir trayectorias educativas que parecían destinadas a completarse años atrás.

Por eso, cuando Martha Soto habló sobre la disciplina y la constancia detrás de cada certificado, el mensaje adquirió otro peso. El programa parte de una idea sencilla pero poderosa: ninguna historia académica tiene por qué terminar antes de tiempo si existen oportunidades para retomarla.

También participó el director general del COBAQ, León Enrique Bolaño Mendoza, quien definió el certificado como una muestra de perseverancia. La institución fue la encargada de impartir los cursos de preparación para las y los participantes.

Al concluir la ceremonia, universidades estatales, Escuelas Normales y el Instituto de Artes y Oficios presentaron sus ofertas educativas. Como si el acto de graduarse no fuera un punto final, sino una invitación discreta a seguir avanzando.

Porque a veces terminar la preparatoria no significa cerrar una etapa. Significa, apenas, volver a creer que todavía hay tiempo.