• Una jornada de reforestación en El Marqués reunió a autoridades y ciudadanía en torno a la restauración ambiental y la conciencia ecológica.
Hay gestos que parecen pequeños hasta que se miran en perspectiva. Plantar un árbol, por ejemplo, no es solo un acto inmediato: es una decisión que se proyecta hacia un tiempo que aún no existe, pero que ya se empieza a construir.
En el Campo Deportivo Amazcala, en el municipio de El Marqués, se llevó a cabo una jornada de reforestación encabezada por el titular de la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SEDESU), Marco Antonio Del Prete Tercero, en la que se sembraron 300 ejemplares de especies nativas como mezquite, huizache, agave y bursera.
El objetivo, más allá de la siembra, fue restaurar zonas degradadas, favorecer la infiltración del agua al subsuelo y contribuir a la reducción de emisiones contaminantes.
Durante su intervención, Del Prete habló del cambio climático como un desafío que atraviesa el presente y que exige respuestas compartidas. Señaló la importancia de las redes ciudadanas y del trabajo conjunto entre sociedad y gobierno para la protección del medio ambiente.
También planteó la necesidad de transformar hábitos cotidianos: desde el manejo de residuos hasta el cuidado del agua y la preservación de los árboles. En su mensaje, la idea de corresponsabilidad ocupó el centro.
El subsecretario de Medio Ambiente, Ricardo Javier Torres Hernández, reconoció la participación de la ciudadanía en estas acciones y destacó su papel dentro de un proceso de restauración ambiental que se construye de manera colectiva.
Desde otra mirada, la diputada Perla Patricia Flores Sánchez interpretó la reforestación como una inversión en el futuro: en la salud, la calidad de vida y el bienestar de las próximas generaciones.
La representante de Alianza para la Gestión Climática, Claudia Bárcenas Blancarte, destacó el compromiso ciudadano y el posicionamiento de Querétaro como referente en participación y sustentabilidad.
El encuentro también incluyó la entrega de reconocimientos a integrantes del proyecto “Redes Ciudadanas por el Medio Ambiente”, como una forma de reconocer la participación social en acciones ambientales.
Al final, lo que quedó no fue solo la cifra de 300 árboles plantados, sino la idea de que el futuro, en buena medida, se siembra en el presente.


