• El Congreso de Odontología de la UVM en Querétaro reunió a especialistas y estudiantes en torno a la actualización en salud bucodental.
La salud, como la ciencia, no permanece quieta. Cambia, se actualiza, se afina con cada descubrimiento y con cada generación de profesionales que decide volver a las aulas, aunque ya haya salido de ellas. En ese espíritu se inauguró el Congreso de Odontología de la Universidad del Valle de México (UVM) Campus Querétaro 2026.
El encuentro, titulado “Actualización, ciencia y pasión por el futuro”, reunió a estudiantes, docentes y especialistas del ámbito odontológico en un mismo espacio: el de la formación continua.
La secretaria de Salud del estado, María Martina Pérez Rendón, encabezó la inauguración y destacó el valor de estos espacios académicos como parte fundamental para fortalecer la excelencia profesional y la mejora de los servicios de salud.
En su mensaje, subrayó que la actualización permanente de conocimientos y competencias es esencial para garantizar una atención odontológica segura, de calidad y sustentada en evidencia científica. Esa base, dijo, se traduce en mejores resultados para las y los pacientes.
Más allá del discurso técnico, la idea que atraviesa el encuentro es la de una práctica que no se detiene. Una profesión que exige revisar, aprender y ajustar constantemente la forma en que se entiende y se atiende la salud bucodental.
También se destacó la importancia de la colaboración entre instituciones educativas y el sector salud como un puente necesario para formar profesionales capaces de responder a los retos presentes y futuros.
La funcionaria señaló además que en Querétaro se impulsa una agenda orientada a consolidar al estado como referente en innovación, conocimiento y desarrollo humano, donde la educación y la investigación ocupan un lugar central.
En la ceremonia participaron representantes de instituciones académicas, asociaciones odontológicas, colegios profesionales y autoridades municipales, en un encuentro que reunió voces distintas alrededor de un mismo propósito.
Porque detrás de cada avance científico y cada actualización profesional, hay una idea constante: mejorar la manera en que se cuida a las personas, incluso en algo tan cotidiano —y tan decisivo— como una sonrisa.

