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En Querétaro, la solidaridad toma forma de cajas, latas y manos extendidas

• Tres centros de acopio abren sus puertas en el estado de Querétaro para reunir ayuda destinada a las personas afectadas por los sismos en Venezuela, en una acción encabezada por el Sistema Estatal DIF.

En Querétaro, la solidaridad no se anuncia: se organiza. Esta vez lo hace a través del Sistema Estatal DIF, que instruyó la apertura de tres centros de acopio en distintos puntos del estado, con el objetivo de reunir insumos en especie para las personas afectadas por los sismos registrados en Venezuela. La decisión fue encabezada por la presidenta del Patronato, Car Herrera de Kuri.

Los espacios designados —la Planta de Almacenamiento y Distribución, el Centro de Rehabilitación Integral de Querétaro y las oficinas de Casa de Ecala— se convierten así en puntos donde lo cotidiano adquiere otro sentido: una lata deja de ser solo alimento en conserva y se transforma en posibilidad; una venda deja de ser objeto médico y pasa a ser cuidado en tránsito.

El llamado se extiende a las y los queretanos para donar alimentos no perecederos como enlatados, sopas instantáneas, pastas, harinas, leche en polvo y papillas para bebé. También se solicitan productos de limpieza e higiene personal, así como materiales de primeros auxilios: gasas, algodón, vendas, cabestrillos y desinfectantes. La lista, amplia y concreta, dibuja el mapa de lo que sostiene una emergencia.

“Estamos listos en los centros de acopio, los invitamos a que se sumen… nuestros hermanos de Venezuela nos necesitan en este momento”, expresó la titular del SEDIF, en una frase que condensa urgencia y cercanía, sin necesidad de adornos.

El director general del organismo, Óscar Gómez Niembro, precisó los horarios: Casa de Ecala y el CRIQ operarán de lunes a viernes de 8:30 a 15:30 horas, mientras que la Planta de Almacenamiento mantendrá ese mismo horario entre semana y abrirá los sábados de 10:00 a 14:00 horas.

Tres direcciones en la ciudad, tres puertas abiertas. En ellas, el gesto más simple —llevar algo— adquiere el peso de una respuesta colectiva.