• La vigilancia epidemiológica del dengue continúa en Querétaro con acciones de prevención, control de criaderos y atención oportuna ante posibles casos.
Hay enfermedades que avanzan sin hacer ruido. No necesitan grandes señales para instalarse; basta un pequeño recipiente con agua acumulada para que un mosquito encuentre el espacio donde continuar su ciclo.
Por eso, la Secretaría de Salud del estado mantiene acciones permanentes de vigilancia epidemiológica contra el dengue y llama a la población a participar en las medidas de prevención.
Hasta el 3 de julio de 2026, Querétaro registra un caso local positivo a dengue con signos de alarma en el municipio de Querétaro. En el país, al 29 de junio, se reportaron dos mil 847 casos positivos y cuatro defunciones por esta causa.
Detrás de las cifras existe un trabajo constante de brigadas que recorren comunidades, revisan espacios y buscan reducir las condiciones que permiten la presencia del mosquito Aedes aegypti.
Durante este año, las acciones de control se han realizado en 45 localidades. En ese recorrido se reunieron 35.8 toneladas de cacharros y se llevaron a cabo trabajos de control larvario en miles de viviendas y depósitos de agua.
También se colocaron ovitrampas en localidades de riesgo, una herramienta que permite observar la presencia del mosquito mediante la recolección de huevecillos.
Cuando surge un caso probable, inicia una cadena de atención: seguimiento epidemiológico, búsqueda de posibles contagios y recorridos casa por casa para identificar criaderos. En esa tarea, la colaboración de las familias es fundamental.
El dengue puede presentarse con fiebre, dolor de cabeza intenso, molestias musculares o articulares y sarpullido. Sin embargo, existen señales que requieren mayor atención, como dolor abdominal intenso, vómito persistente, somnolencia o sangrados.
La prevención se construye en acciones pequeñas: lavar recipientes, tapar depósitos de agua, mantener patios limpios, protegerse de picaduras y buscar atención médica ante síntomas.
En esta temporada, la salud pública también depende de los espacios cotidianos. Una casa, una calle y una comunidad protegida forman parte de la misma tarea: impedir que el mosquito encuentre un lugar donde quedarse.


