• Querétaro inició las auditorías integrales al gasto federalizado de la Cuenta Pública 2025, con revisiones coordinadas entre la ASF, la ESFE, el Estado y los 18 municipios.
Un peso público tiene una historia antes de convertirse en una obra, un servicio o una acción de gobierno. Proviene del trabajo, de las familias, de quienes todos los días contribuyen a que una ciudad y un estado sigan funcionando. Por eso, cuando ese peso llega a las manos de un gobierno, también llega acompañado de una responsabilidad.
En Querétaro, esa responsabilidad entró a una nueva etapa con la apertura de las Auditorías Integrales a Recursos del Gasto Federalizado correspondientes a la Cuenta Pública 2025.
El gobernador Mauricio Kuri González encabezó el inicio de los trabajos, que estarán a cargo de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en coordinación con la Entidad Superior de Fiscalización del Estado (ESFE). Las revisiones abarcarán al Estado y a sus 18 municipios.
Para Kuri González, la transparencia y la rendición de cuentas son parte de la confianza que sostiene a las instituciones. Por eso destacó el convenio firmado entre la ASF y la ESFE, mediante el cual se establece una nueva forma de coordinar la fiscalización de los recursos federales transferidos.
Una mejor fiscalización, dijo, también puede significar mejores gobiernos: servidores públicos mejor capacitados, controles internos más sólidos y mayor capacidad para convertir el gasto público en desarrollo, infraestructura y bienestar.
En el acto reconoció al auditor Superior de la Federación, Aureliano Hernández Palacios Cardel; al auditor Superior del Estado, Francisco Javier Covarrubias Enríquez, y al secretario de la Contraloría, Óscar García.
Hernández Palacios Cardel informó que actualmente existen 30 auditorías abiertas al Poder Ejecutivo. Explicó que el nuevo esquema contempla revisar todos los fondos, todos los gobiernos y todos los municipios, además de fortalecer los sistemas de control interno y verificar el cumplimiento de las normas de disciplina financiera.
El auditor federal también destacó la participación de las presidencias municipales, sin importar su filiación política, como parte de un ejercicio coordinado de rendición de cuentas.
Francisco Javier Covarrubias Enríquez puso el acento en otra dimensión de la fiscalización: la confianza. Revisar correctamente, señaló, es también una manera concreta de fortalecer la relación entre las instituciones y la ciudadanía.
Y quizá ahí se encuentre el sentido más sencillo de una auditoría: no sólo mirar hacia atrás para encontrar errores, sino acompañar desde el principio para que ese peso que llega a las instituciones pueda convertirse, de manera transparente, en aquello para lo que fue destinado.


