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Lo que una mujer sabe hacer también puede abrirle un camino

• En Amealco, 25 mujeres participaron en un taller de Nu ju Gąthohû para reconocer sus capacidades y explorar alternativas vinculadas con la autonomía económica.

Hay conocimientos que se aprenden en las aulas y otros que llegan de otra manera.

Se encuentran en la vida cotidiana, en las actividades de todos los días, en aquello que una persona aprende haciendo y que, con frecuencia, termina pareciendo tan común que deja de reconocerse como una capacidad.

En Amealco de Bonfil, un taller de la Secretaría de las Mujeres del Estado de Querétaro puso precisamente esa idea sobre la mesa.

Veinticinco mujeres participaron en una actividad de la estrategia Nu ju Gąthohû, orientada al reconocimiento de sus capacidades, del valor de sus aportaciones y al fortalecimiento de su autonomía económica.

El equipo de la Dirección de Transversalidad impartió una charla sobre empoderamiento de las mujeres y sobre la importancia de reconocer los conocimientos, actividades y aportaciones que realizan en el hogar y en otros espacios de su vida cotidiana.

Después llegaron los ejercicios prácticos.

Con apoyo del grupo de voluntarias de la Secretaría de las Mujeres, las participantes conocieron alternativas de emprendimiento relacionadas con productos cosméticos.

También se realizó una demostración de aplicación de gelish en uñas.

Son actividades concretas, pero detrás de ellas existe una pregunta más amplia: qué puede ocurrir cuando una mujer reconoce en aquello que sabe hacer una posibilidad para construir una alternativa de ingreso.

El taller buscó precisamente generar esa reflexión.

Identificar habilidades y conocimientos propios y pensar en las maneras en que pueden aprovecharse para fortalecer la autonomía económica.

La estrategia en la que se inscribe esta actividad tiene un nombre que habla de comunidad.

Nu ju Gąthohû significa “Juntas y juntos florecemos” en lengua hñähñu.

Fue desarrollada a partir de un diagnóstico interinstitucional y comunitario que permitió identificar las condiciones y necesidades específicas de las mujeres de Amealco.

Su mirada no se limita a un solo aspecto.

Entre sus ejes están la autonomía económica, la prevención y atención de las violencias, los cuidados compartidos, el fortalecimiento comunitario y la articulación institucional.

En ese contexto, el taller representa una parte de un trabajo más amplio.

Pero también contiene algo íntimo: la posibilidad de detenerse un momento para mirar las propias habilidades.

Aquello que se hace en casa. Lo que se ha aprendido con el tiempo. Lo que quizá se ha considerado pequeño porque forma parte de la rutina.

Durante la jornada, esos conocimientos fueron llevados a otro terreno: el de las posibilidades.

Las 25 participantes tuvieron un espacio para reflexionar sobre lo que saben y sobre las alternativas que pueden surgir cuando ese conocimiento se convierte en una iniciativa.

En Amealco, el significado de Nu ju Gąthohû encontró así una forma concreta de expresarse.

Juntas y juntos florecemos.

Y, a veces, florecer comienza por reconocer que ya se tiene algo entre las manos.