• Para 597 personas privadas de la libertad en Querétaro, la formación académica, artística y científica se convirtió en parte de un proceso orientado a desarrollar capacidades y preparar nuevas posibilidades para la vida en libertad.
Hay aprendizajes que ocurren detrás de los muros. Se encuentran en un aula, en una disciplina artística, en una actividad de educación continua o en el acercamiento a nuevos conocimientos. En Querétaro, 597 personas privadas de la libertad concluyeron procesos de formación y recibieron constancias como parte de las acciones de la Comisión Estatal del Sistema Penitenciario de Querétaro (CESPQ).
La formación es diversa. Incluye educación básica y media superior, así como disciplinas artísticas. En estos procesos participan instituciones como el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), el Colegio de Bachilleres del Estado de Querétaro (COBAQ) y la Escuela de Iniciación Artística Asociada al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).
Este año apareció además una nueva posibilidad: la UNAM Juriquilla se incorporó con actividades de educación continua y divulgación científica. Así, nuevos conocimientos y experiencias de aprendizaje llegaron a los cuatro centros penitenciarios del estado.
La escena tiene una dimensión que va más allá de una ceremonia de entrega de constancias. La educación aparece aquí como una herramienta vinculada con la preparación para la vida en libertad: una forma de ampliar perspectivas, desarrollar habilidades y adquirir conocimientos.
Para el gobernador Mauricio Kuri González, fortalecer el sistema penitenciario también significa generar condiciones para que las personas puedan desarrollar nuevas capacidades y construir proyectos de vida.
En esa visión, la reinserción social efectiva no se limita al momento del regreso a la sociedad. También se construye durante el proceso, a través de las herramientas que las personas pueden adquirir mientras se encuentran privadas de la libertad.
La CESPQ busca que la formación académica, artística y científica forme parte de esa preparación. Los programas permiten desarrollar habilidades y sumar conocimientos que pueden ser útiles para construir nuevas oportunidades al concluir el proceso.
Son 597 constancias. Detrás de esa cifra hay procesos de aprendizaje distintos, instituciones que participan y cuatro centros penitenciarios donde la educación forma parte de las acciones contempladas en el Plan de Actividades.
Aprender, en este contexto, es también prepararse para volver.



