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Cuando el cuerpo insiste, conviene escucharlo

• SESA recuerda que un ganglio que permanece inflamado, junto con otros síntomas persistentes, requiere valoración médica para identificar su causa.

El cuerpo suele hablar en pequeñas señales. Algunas desaparecen con el tiempo; otras permanecen. Un ganglio que aumenta de tamaño y continúa ahí durante semanas, especialmente cuando no provoca dolor, es una de esas señales a las que conviene prestar atención.

Con motivo del Día Mundial del Linfoma, que se conmemora cada 15 de septiembre, la Secretaría de Salud del estado de Querétaro llamó a la población a conocer las principales señales de alerta de esta enfermedad y a buscar atención médica de manera oportuna.

El linfoma es un tipo de cáncer que se desarrolla en las células del sistema linfático, una parte fundamental del sistema inmunológico. Entre sus diferentes tipos se encuentran el linfoma de Hodgkin y el linfoma no Hodgkin, este último el más frecuente.

Puede aparecer a cualquier edad. El problema es que sus primeras manifestaciones pueden confundirse con padecimientos comunes. Por eso, más que observar un síntoma aislado, la recomendación de SESA es prestar atención a aquello que persiste, aumenta o aparece sin una causa clara.

Los ganglios pueden crecer o inflamarse, principalmente en el cuello, las axilas o la ingle. Pueden presentarse también fiebre sin causa aparente, sudoración nocturna excesiva, pérdida de peso sin explicación, cansancio persistente, disminución del apetito o picazón generalizada. En algunos casos aparece dificultad para respirar u otros síntomas relacionados con la zona donde se encuentran los ganglios afectados.

Ninguno de estos signos, por sí solo, significa necesariamente que exista un linfoma. Pueden estar relacionados con distintas enfermedades o condiciones de salud. Precisamente por eso la valoración médica resulta necesaria: permite buscar la causa y determinar si hacen falta estudios especializados.

SESA señala que un ganglio inflamado que no desaparece no debe ignorarse ni tratarse solamente con medicamentos por cuenta propia. La consulta permite establecer si existe alguna causa que requiera atención y, cuando corresponde, avanzar hacia un diagnóstico.

La detección oportuna permite identificar la enfermedad y establecer un plan de atención de acuerdo con las características de cada paciente. Para ello, el diagnóstico requiere valoración médica y estudios especializados.

En este Día Mundial del Linfoma, el llamado de la Secretaría de Salud es sencillo: conocer el propio cuerpo, observar los cambios y no acostumbrarse a una señal que permanece.

Si hay un ganglio que aumenta de tamaño o continúa inflamado, fiebre sin causa aparente, sudoración nocturna excesiva, pérdida de peso sin explicación o cansancio persistente, la recomendación es acudir a los servicios de salud para una valoración y evitar la automedicación.