• Una placa, un cirio y una ofrenda floral acompañaron el homenaje a las mujeres y hombres que participaron en la Conspiración de 1810.
Hay una manera de recordar que consiste en decir los nombres. En Querétaro, 196 mujeres y hombres que participaron en la Conspiración de 1810 permanecen inscritos en una placa colocada en el Museo de los Conspiradores, como parte de la memoria de aquel episodio histórico.
En el marco de la conmemoración del inicio de la Independencia de México, esos nombres volvieron a estar en el centro de un acto de honor y memoria.
La secretaria de Cultura del estado, Ana Paola López Birlain, encabezó el recorrido acompañada por historiadores, artistas, estudiantes e invitados. La caminata comenzó en Palacio de Gobierno, avanzó hasta el Museo de los Conspiradores y terminó en el Jardín de la Corregidora.
El trayecto unió espacios, pero también distintas formas de acercarse al pasado. En el Museo de los Conspiradores, una placa reúne los nombres de quienes participaron en la conspiración. Allí, la memoria deja de ser solamente una referencia general y adquiere una lista de rostros posibles, de mujeres y hombres vinculados con aquel momento.
Durante el acto, el historiador José Martín Hurtado Galves destacó la participación de las mujeres en la conspiración. Su presencia forma parte también de esa memoria que el homenaje buscó recuperar.
Después, la caminata continuó hasta el Jardín de la Corregidora. Allí, frente a la memoria de Josefa Ortiz de Domínguez, se colocaron un cirio y una ofrenda floral.
La escena fue sencilla: un recorrido, una placa, un cirio, flores y 196 nombres.
Pero la historia suele necesitar de esos gestos para volver a hacerse presente. En este caso, el homenaje regresó a Querétaro a uno de los episodios que forman parte de la memoria del inicio de la Independencia de México y puso nuevamente en el espacio público a quienes participaron en la Conspiración de 1810.
Los nombres quedaron donde estaban, en la placa del Museo de los Conspiradores. Lo que cambió, por un momento, fue la mirada sobre ellos: una caminata los llevó de un espacio a otro, hasta terminar junto a la memoria de la mujer cuyo nombre permanece unido a la historia de la conspiración.

