• Un motor de 14 caballos de potencia y una transmisión llegaron al proyecto Lobos Racing Team para acompañar a estudiantes de Ingeniería en Mecatrónica en la construcción de un vehículo monoplaza tipo Baja SAE.
Hay conocimientos que permanecen en los apuntes y otros que terminan convertidos en piezas, mecanismos y máquinas. Para los estudiantes que integran el Lobos Racing Team, el aprendizaje toma la forma de un vehículo de terreno tipo Baja SAE que todavía está en construcción.
El proyecto, integrado por estudiantes de Ingeniería en Mecatrónica de la Universidad Tecnológica de Corregidora (UTC), recibió la donación de un motor de 14 caballos de potencia y una transmisión por parte de la empresa Moyá Mold Makers.
El equipamiento permitirá continuar con la construcción del vehículo monoplaza. El propósito es participar en competencias de alcance nacional y proyectarse hacia un torneo internacional en 2027.
La entrega reunió al rector de la UTC, Alberto Lugo Ledesma, y a Enrique Morales Moya, director de Moyá Mold Makers, quien acudió acompañado por un grupo de colaboradores de la empresa.
Entre la universidad y la empresa se abre así un espacio donde la formación académica encuentra una aplicación concreta. Los estudiantes pueden llevar sus conocimientos a un proyecto que exige ingeniería aplicada, innovación y trabajo colaborativo.
Construir un vehículo implica que aquello aprendido durante la carrera encuentre otra dimensión: la de las decisiones que deben convertirse en soluciones y la del trabajo conjunto para hacer que un proyecto avance.
En este caso, el motor y la transmisión forman parte de ese proceso. Son también una nueva posibilidad para que el equipo continúe con el desarrollo del monoplaza y prepare su participación en competencias nacionales.
El horizonte del proyecto llega más lejos. La intención es proyectarse hacia un torneo internacional en 2027, mientras el Lobos Racing Team continúa con la construcción de su vehículo.
La colaboración con Moyá Mold Makers representa, además, una forma de vinculación entre el sector empresarial y la comunidad estudiantil de la UTC.
Para las y los futuros ingenieros, el proyecto ofrece la oportunidad de poner en práctica sus conocimientos dentro de una experiencia de ingeniería aplicada, innovación y trabajo colaborativo.
Y mientras el vehículo toma forma, también lo hace una parte de la formación profesional de quienes participan en él: aprender no solamente a través de la teoría, sino frente al desafío concreto de construir.

