En comunidades como El Calichar y Lourdes, el espacio no es un lujo: es una necesidad urgente. Ahí, donde las casas crecen al ritmo de las familias y no siempre de los recursos, la llegada de un cuarto adicional puede marcar una diferencia profunda. Bajo esa premisa, el presidente municipal de Corregidora, Chepe Guerrero, y el secretario de Desarrollo Social del Estado, Luis Bernardo Nava Guerrero, caminaron entre viviendas para conocer de cerca el impacto del programa “Cuarto Prefabricado”.
La visita tuvo nombres propios. Karla Estefani, en El Calichar, y Alma Delia, en Lourdes, abrieron las puertas de sus hogares para mostrar un espacio nuevo, pensado para aliviar el hacinamiento y ofrecer mayor seguridad. No fue un acto simbólico: fue la constatación directa de cómo una política pública se traduce en metros cuadrados que cambian la rutina diaria.
El programa, impulsado por la Secretaría de Desarrollo Social del Estado de Querétaro, está dirigido a familias que viven sin techo de losa o sin muros de material sólido, condiciones que convierten a la vivienda en un riesgo constante. El cuarto prefabricado aparece entonces como una solución inmediata, una respuesta concreta frente a una necesidad básica.
Durante el recorrido, Chepe Guerrero destacó el valor de caminar el territorio, de mirar a los ojos a quienes reciben el apoyo y escuchar sus historias. La coordinación entre el municipio y el Gobierno del Estado, insistió, es el camino para que los programas no se queden en cifras, sino que se reflejen en mejoras reales dentro de los hogares.
Luis Bernardo Nava Guerrero, por su parte, habló del impacto silencioso de estos espacios. Un cuarto más no solo amplía una casa: modifica la convivencia, ofrece privacidad y crea condiciones más seguras para el desarrollo familiar, especialmente para hijas e hijos que crecen en estos entornos.
Así, entre comunidades y viviendas, el recorrido dejó claro que el “Cuarto Prefabricado” no es únicamente una estructura instalada. Es una intervención que toca la vida cotidiana, que reduce el hacinamiento y que, sin promesas grandilocuentes, apuesta por algo esencial: una vivienda más digna para las familias de Corregidora.


