El regreso y la semilla: Huimilpan ante el retorno de sus migrantes

En Huimilpan, el acto de entregar un certificado adquiere un peso simbólico. No es solo un documento: es una señal de arraigo. El secretario de Desarrollo Sustentable, Marco Antonio Del Prete Tercero, encabezó la entrega de apoyos a migrantes queretanos repatriados, a través del Programa de Apoyo a la Economía Familiar de la SEDESU y del Programa de Seguro de Desempleo de la Secretaría del Trabajo.

La estrategia es clara y concreta. Hasta 30 mil pesos por beneficiario, destinados a impulsar actividades productivas durante 2025. No se trata únicamente de asistencia, sino de una apuesta por la reinserción social y económica de quienes regresan con historias marcadas por el trabajo, la distancia y el esfuerzo.

En Huimilpan, 61 migrantes han sido beneficiados este año. Cada apoyo está pensado como una semilla: recursos que buscan traducirse en ingresos, estabilidad familiar y desarrollo productivo para una región donde la migración ha sido, por décadas, parte de la vida cotidiana.

Del Prete habló del hogar y de las oportunidades que ofrece Querétaro. De la necesidad de recibir a quienes vuelven y de construir con ellos nuevas posibilidades de emprendimiento y trabajo. El mensaje institucional se sostiene en una idea central: nadie se queda atrás.

El presidente municipal, Jairo Morales Martínez, amplió esa visión al recordar que la migración ha sido una constante en la economía de las familias huimilpenses. El retorno, entonces, no es solo un movimiento físico, sino un momento decisivo que requiere respaldo público y alternativas reales.

Desde la Secretaría del Trabajo, a través del Centro Estatal de Empleabilidad, Eric Lugo Contreras reiteró el compromiso de acompañar a los migrantes, orientarlos y acercarles herramientas para que puedan reconstruir su proyecto de vida.

Así, en un municipio donde muchas historias comenzaron lejos, el apoyo entregado busca que el regreso sea también un punto de partida. No una pausa, sino una oportunidad para volver a echar raíces.