La calle como escenario: Corregidora celebra la alegría compartida

En Corregidora, la fiesta decembrina encontró su cauce natural en la calle. Ocho mil personas se reunieron para presenciar la cuarta edición del Festival Alegría Querétaro Contigo 2025, un desfile que convirtió el espacio público en un escenario de encuentro, imaginación y convivencia.

La caravana avanzó como una secuencia de postales infantiles. Santa Claus abrió el camino junto a Olaf y los duendes del Polo Norte, marcando el tono festivo. Detrás, desfilaron universos conocidos: Star Wars, Zootopia, Lilo y Stitch, los clásicos de Disney, Moana, los héroes de Marvel, Los Cuatro Fantásticos, Coco y, al final, la plataforma de los amigos de Mickey Mouse. Cada carro alegórico arrancó aplausos, fotos y miradas atentas.

La celebración no terminó con el desfile. En la Plaza de Gran Cué, sobre el Camino al Cerrito, la pista de hielo se convirtió en otro punto de reunión. Niñas, niños y adultos accedieron al espacio cumpliendo con requisitos básicos —CURP impresa, carta responsiva y protocolo de seguridad— como una forma de cuidar la experiencia colectiva y mantener un ambiente de armonía.

El festival también pasó por El Marqués, donde cerca de seis mil 400 personas participaron en la colonia La Pradera. En ambos municipios, el objetivo fue el mismo: generar espacios gratuitos de esparcimiento que refuercen la convivencia y los valores familiares, una de las líneas de trabajo del Sistema Estatal DIF.

Más allá de la celebración inmediata, el Festival Alegría Querétaro Contigo se enlaza con una visión más amplia. Corregidora aparece no solo como sede de un desfile, sino como un territorio que promueve su identidad cultural y turística: la Basílica de El Pueblito, la Zona Arqueológica El Cerrito, la Ruta de la Adoración, la gastronomía y las tradiciones locales.

La alegría, en este contexto, no es solo un adorno decembrino. Es una forma de ocupar el espacio común y de recordarse comunidad. El festival continuará su recorrido en Tequisquiapan y cerrará en Querétaro, como una despedida colectiva a un año que se va, entre luces, personajes y calles compartidas.