La prisa de salvar y el golpe en el camino

La ambulancia avanzaba con un destino claro: atender un reporte en la capilla dedicada a San Judas Tadeo. Como ocurre siempre en una emergencia, el tiempo era un factor crucial. Sin embargo, el trayecto se vio interrumpido en la autopista federal 57, donde la unidad de la Coordinación Municipal de Protección Civil de El Marqués fue impactada por un vehículo tipo sedán.

El accidente no detuvo la misión. Otra ambulancia tomó el relevo de inmediato y continuó con la atención solicitada, mientras el lugar del percance se transformaba en un nuevo escenario de auxilio. El personal de Protección Civil, junto con el Centro Regulador de Urgencias Médicas del Estado de Querétaro, evaluó a cada una de las personas involucradas.

Dos ciudadanos fueron atendidos: uno con lesiones y otro sin afectaciones de gravedad. A ellos se sumaron tres integrantes del propio equipo de Protección Civil, quienes presentaron heridas menores. Todos fueron valorados ahí mismo, en medio del asfalto, las luces intermitentes y la tensión que deja cualquier choque.

El sitio quedó bajo resguardo de las autoridades y de los servicios periciales, que asumieron la tarea de preservar el orden y realizar las diligencias correspondientes. La escena, contenida y vigilada, recordó lo frágil que puede ser la línea entre atender una emergencia y convertirse en parte de ella.

Desde el municipio de El Marqués, el mensaje fue directo y necesario: facilitar el paso a las unidades de auxilio es una acción que salva vidas. No se trata solo de normas viales, sino de conciencia colectiva.

Cada ambulancia que avanza lo hace con urgencia, con alguien esperando ayuda al final del camino. Permitir su paso no es solo una cortesía; es una responsabilidad compartida en una carretera donde, a veces, el mayor riesgo es no mirar a tiempo.