Cuando el metal deja de pesar: El Marqués y el ritual del desarme

En Chichimequillas, el inicio del programa “Canje de Armas 2026” tuvo algo de ceremonia civil: autoridades reunidas, un mensaje claro y un objetivo compartido. No se trató solo de arrancar un programa, sino de reiterar una intención colectiva: reducir la presencia de armas en los hogares y apostar por la seguridad como un ejercicio preventivo.

En representación del presidente municipal, Rodrigo Monsalvo Castelán, la coordinadora de Gabinete Municipal, Claudia Martínez Guevara, atestiguó el arranque de esta estrategia impulsada por la Secretaría de Seguridad Pública Municipal de El Marqués y la Secretaría de la Defensa Nacional. El mecanismo es directo y, a la vez, simbólico: armas de fuego, municiones o explosivos se entregan de forma voluntaria y anónima, y a cambio se reciben objetos domésticos. El metal que alguna vez fue amenaza se transforma, al menos en intención, en tranquilidad.

El programa recorrerá distintos puntos del municipio entre el 15 y el 17 de enero, instalándose en espacios cotidianos: una explanada delegacional, un módulo policial, unas canchas de usos múltiples. De nueve de la mañana a dos de la tarde, esos lugares se convertirán en puntos de encuentro entre la vida diaria y una política pública que busca prevenir antes que lamentar.

Hay también una consideración territorial: no todos viven cerca de los centros de canje. Por ello, la Secretaría de Seguridad Pública Municipal dispuso que sus elementos acudan a los domicilios de personas que habitan en zonas alejadas, ofreciendo transporte de ida y vuelta. El mensaje es claro: la distancia no debe ser un obstáculo para participar.

El proceso está cuidadosamente delineado. La SEDENA recibe e inspecciona cada arma. Un tabulador oficial define el valor del canje según el tipo y estado del objeto entregado. Luego viene el acto final: la destrucción. Con sierras, el arma se corta en tres partes, asegurando su inutilización, todo frente a los ojos de quien decidió desprenderse de ella. No hay misterio ni simulación; hay un cierre definitivo.

Al arranque asistieron mandos militares, representantes de la Guardia Nacional, autoridades municipales y responsables de la seguridad local. En conjunto, dieron forma a un momento que va más allá del trámite administrativo: un recordatorio de que la seguridad también se construye retirando riesgos del hogar, pieza por pieza, corte por corte.