• Con la campaña “Mi hilo rojo me trajo a Querétaro”, la capital apuesta por consolidar el turismo de bodas y experiencias románticas.
Febrero trae consigo una narrativa conocida: la del amor que se celebra, se promete y, en muchos casos, se formaliza. En Querétaro, esa historia también se traduce en una estrategia turística. Bajo el nombre “Mi hilo rojo me trajo a Querétaro”, el municipio presentó la continuidad de una campaña que busca afianzar su lugar como referente nacional en turismo de bodas.
Mariana Ortiz Cabrera, secretaria de Turismo municipal, explicó que esta iniciativa forma parte de una visión integral de desarrollo turístico impulsada por la administración local. Por instrucción del alcalde Felifer Macías, señaló, el turismo de romance se fortalece como un eje para la reactivación económica y el impulso a negocios vinculados con celebraciones y hospitalidad.
Las cifras delinean el alcance de este segmento: en promedio se realizan 80 bodas al mes en el municipio, con cerca de 200 invitados por evento. El gasto por celebración oscila entre 900 mil y un millón 200 mil pesos, generando una derrama anual aproximada de mil 550 millones de pesos. Además, ocho de cada diez asistentes provienen de fuera, lo que amplía el impacto turístico.
Desde el ámbito estatal, Rodrigo Ibarra expresó el respaldo a estas acciones y anunció actividades complementarias como catas de vino y experiencias gastronómicas.
La campaña también tendrá presencia en el espacio público mediante vending machines con promociones y descuentos, apoyadas por 40 patrocinadores. Se distribuirán cinco mil 400 esferas, más de la mitad con beneficios, en puntos del Centro Histórico y en delegaciones municipales.
En este entramado participan alrededor de 145 wedding planners activos, de acuerdo con Cumanda González, presidenta de ABC Wedding Planners. Así, el amor, convertido en viaje y celebración, se integra a la vida económica y social de la ciudad.


