• La SESA activa vigilancia y vacunación en Querétaro tras la detección del primer caso nacional, priorizando la protección de la población infantil y joven.
El sarampión, enfermedad prevenible pero altamente contagiosa, volvió a encender las alarmas en México en febrero de 2025. En Querétaro, la Secretaría de Salud (SESA) respondió de inmediato: vigilancia epidemiológica, detección temprana y vacunación se convirtieron en acciones centrales para proteger a la población.
El monitoreo intensivo en unidades médicas permitió identificar un caso en la capital del estado: una niña de un año cuatro meses, estable, bajo seguimiento médico y epidemiológico. Este caso elevó el acumulado estatal a 13 durante 2026. Brigadas sanitarias recorren hogares, revisan cartillas de salud, aplican vacunas y orientan a padres y cuidadores, manteniendo un cerco epidemiológico activo.
La colaboración se extiende más allá de la SESA, con coordinación constante con IMSS, ISSSTE y sector privado, asegurando notificación inmediata y criterios homogéneos de seguimiento.
La vacuna se mantiene como la barrera más eficaz. La recomendación abarca desde la primera dosis a los 12 meses hasta esquemas de refuerzo para adultos de hasta 49 años, con disponibilidad gratuita en 198 Centros de Salud del estado.
El virus, que puede permanecer activo hasta dos horas en el aire o superficies, se propaga con facilidad. Los síntomas van desde fiebre, conjuntivitis y tos hasta el característico exantema maculopapular. Un solo caso puede desencadenar hasta 18 contagios secundarios, recordando la fragilidad frente a la enfermedad.
La SESA insiste en la corresponsabilidad: la protección de la salud pública depende del seguimiento de esquemas de vacunación y de la vigilancia permanente. La prevención es la mejor respuesta frente a un virus que no espera.


