Un circuito para recorrer el centro: la ciudad ensaya otra forma de moverse

• El nuevo sistema de transporte eléctrico gratuito busca conectar puntos clave del Centro Histórico con recorridos continuos.

En el corazón de la ciudad, donde las calles estrechas guardan el ritmo de lo cotidiano, se plantea una nueva forma de desplazarse. No es una obra monumental ni una transformación silenciosa: es un circuito. Uno que, según lo anunciado por el presidente municipal de Querétaro, Felifer Macías, comenzará a operar antes de junio con unidades eléctricas y acceso gratuito.

La propuesta inicia con ocho vehículos de capacidad reducida —hasta 12 pasajeros— que recorrerán el primer cuadro con una frecuencia de 15 minutos. A ellos se sumarán, en coordinación con la Agencia de Movilidad del Estado, otras cuatro unidades de mayor tamaño, ampliando el sistema a 12 vehículos en circulación.

El recorrido no es menor en su intención: permitir que quienes llegan al Centro Histórico dejen su automóvil en puntos como Gómez Morín y continúen su trayecto hacia espacios emblemáticos como la Alameda, el Jardín Zenea, Plaza de Armas o el Jardín Guerrero. Lugares que no solo son destinos, sino también puntos de encuentro.

El servicio, integrado al sistema Qrobus, será gratuito y se suma a los esquemas de transporte comunitario ya existentes. En conjunto, buscan atender a residentes, comerciantes, trabajadores y visitantes que comparten el mismo espacio, aunque no siempre las mismas rutas.

Las unidades, de estructura ligera, han sido pensadas para adaptarse a las condiciones del centro, evitando impactos en las vialidades. Su operación eléctrica, con autonomía de hasta 90 kilómetros y velocidad máxima de 30 kilómetros por hora, introduce una lógica distinta: la del desplazamiento contenido, cercano, casi doméstico.

En su interior, los minibuses incorporan cámaras de seguridad, protección contra agua y polvo, y una barra trasera para bicicletas o sillas de ruedas. Elementos que delinean un transporte que no busca velocidad, sino continuidad.

Así, entre trayectos cortos y recorridos repetidos, el Centro Histórico ensaya una movilidad que no se mide en distancia, sino en accesibilidad.

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