• La primaria Epigmenio González recibió la certificación como Escuela Promotora de la Salud tras consolidar acciones de prevención y bienestar con la participación de toda su comunidad educativa.
Hay aprendizajes que no caben en un cuaderno. Se construyen en los recreos, en el vaso de agua elegido en lugar de un refresco, en una pausa para moverse durante la jornada escolar o en una conversación entre docentes, familias y estudiantes sobre la importancia de cuidar el cuerpo.
Ese camino fue el que recorrió la escuela primaria Epigmenio González, en el municipio de Querétaro, para obtener la Certificación como Escuela Promotora de la Salud, reconocimiento que distingue el trabajo colectivo orientado a fortalecer el bienestar de la comunidad escolar.
La responsable estatal de la Estrategia de Salud Escolar de la Secretaría de Salud, Ana Cristina Mendoza Álvarez, entregó la certificación y reconoció el compromiso mostrado por quienes integran el plantel para impulsar acciones permanentes de promoción de la salud.
La directora de la escuela, Alma Delia Gaona, recibió el reconocimiento en representación de estudiantes, docentes, madres, padres de familia y personal de salud, cuya colaboración permitió cumplir con el proceso de certificación.
Las actividades desarrolladas fueron diversas, pero compartieron un mismo propósito: convertir el autocuidado en un hábito cotidiano. Alimentación saludable, consumo de agua simple, actividad física, pausas activas, proyectos escolares y comunitarios, además de espacios de orientación para las familias, formaron parte del trabajo realizado.
El proceso también contó con el acompañamiento del personal del Centro de Salud Felipe Carrillo Puerto, coordinado por José Rogelio Rodríguez Castorena, así como de la responsable de la Estrategia de Salud Escolar de la Jurisdicción Sanitaria No. 1, Arcelia Berenice Zenteno Vargas.
Más que un distintivo, la certificación representa la consolidación de una forma de entender la escuela: un espacio donde educar también implica enseñar a prevenir, a cuidar y a construir hábitos que acompañen a niñas y niños mucho después de terminar la jornada escolar.


