julio 5, 2026

Sembrar una ciudad también comienza con un árbol

• La jornada de reforestación realizada en BLOQUE reunió a autoridades, ciudadanía y comunidad tecnológica para plantar 40 árboles nativos y fortalecer las áreas verdes de Querétaro.

Las ciudades suelen crecer hacia arriba. Más edificios, más calles, más concreto. Pero, de vez en cuando, también encuentran el tiempo para crecer hacia las raíces.

En el Centro de Innovación y Tecnología Creativa BLOQUE, ese crecimiento tomó la forma de 40 árboles nativos. Autoridades municipales, representantes de la iniciativa privada y miembros de la comunidad tecnológica compartieron una jornada dedicada a sembrar palo prieto, ceiba, guamúchil y palo zorro, especies que, con el tiempo, pasarán de ser pequeñas plantas a formar parte del paisaje cotidiano de Querétaro.

La actividad forma parte de una estrategia municipal que busca ampliar la infraestructura verde de la ciudad. La secretaria de Medio Ambiente, Guadalupe Espinoza de los Reyes, informó que ya se han plantado más de 30 mil árboles con la participación ciudadana y que la meta para este año es superar los 40 mil. Cada ejemplar, explicó, puede ser seguido mediante el Botón Verde de la App Ciudad, una herramienta que busca convertir el cuidado ambiental en un compromiso permanente y compartido.

Para María Cristina López Gómez, titular del Centro de Innovación y Tecnología, la vocación de BLOQUE trasciende la innovación tecnológica. También apuesta por proyectos donde el desarrollo sostenible acompañe al conocimiento, al emprendimiento y a la creatividad.

En representación del presidente municipal, Felifer Macías, el jefe de Gabinete, Federico de los Cobos, señaló que estas jornadas fortalecen el compromiso colectivo con el entorno y representan una forma de construir una ciudad con mejores condiciones para las generaciones futuras.

La escena reunió a 50 voluntarios del Fideicomiso Queretano para la Conservación del Medio Ambiente, de la Secretaría de Medio Ambiente y de la comunidad de BLOQUE. Todos compartieron una tarea sencilla en apariencia: sembrar árboles. Sin embargo, cada uno de esos ejemplares representa también una apuesta por una ciudad que entiende que el desarrollo y la naturaleza no tienen por qué caminar en direcciones opuestas.

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