• En la Sierra Gorda, 35 ejidatarios y propietarios forestales fueron reconocidos por conservar 6 mil 932 hectáreas, equivalentes a la captura de 27 mil 144 toneladas de CO₂.
Hay territorios cuyo valor puede medirse en hectáreas.
Y hay otros valores que aparecen cuando esas hectáreas permanecen en pie: los bosques conservados, los ecosistemas protegidos, el carbono capturado.
En la Sierra Gorda de Querétaro, 35 ejidatarios y propietarios forestales recibieron reconocimientos y pagos del Sello Querétaro por la preservación de 6 mil 932 hectáreas en los municipios de Jalpan de Serra, Pinal de Amoles y Landa de Matamoros.
La entrega fue realizada por Marco Antonio Del Prete Tercero, titular de la Secretaría de Desarrollo Sustentable, en colaboración con el Grupo Ecológico Sierra Gorda, I.A.P.
Detrás de los reconocimientos está el proyecto Carbono Biodiverso, mediante el cual las zonas preservadas forman parte de un área natural registrada en el Sistema de Compensación de Emisiones.
La cifra que acompaña a esas hectáreas es otra: 27 mil 144 toneladas de CO₂ equivalente capturadas.
Pero el proyecto no se limita a contar árboles o toneladas de carbono. También busca reconocer a quienes están directamente relacionados con la conservación de los ecosistemas.
Del Prete explicó que los mecanismos permiten vincular aquello que genera emisiones con el beneficio que producen los ejidatarios mediante la conservación.
En su explicación apareció una ruta que conecta lugares y actividades distintas: la industria de Querétaro, El Marqués y San Juan del Río, por un lado; los propietarios forestales de la Sierra Gorda, por otro.
El recurso que reciben los ejidatarios, puntualizó el funcionario, no proviene del estado. Es aportado por la iniciativa privada y el gobierno busca establecer los mecanismos para que llegue a quienes realizan las acciones de conservación como un reconocimiento.
Así, el bosque entra también en una conversación económica: aquello que se conserva adquiere una forma de reconocimiento y quienes participan directamente en su protección reciben un beneficio.
El Gobierno del Estado trabaja para ello junto con organizaciones especializadas y comunidades, mediante esquemas que buscan relacionar la conservación de los bosques con beneficios para quienes participan en su cuidado.
La finalidad también es ambiental: contribuir a la reducción de emisiones y al cuidado del patrimonio natural de Querétaro.
En esta ocasión, la historia puede resumirse en tres cifras: 35 ejidatarios y propietarios forestales, 6 mil 932 hectáreas preservadas y 27 mil 144 toneladas de CO₂ equivalente capturadas.
Pero una cifra no alcanza para contar completamente un bosque.
Está también la decisión cotidiana de conservarlo. La tierra que permanece protegida. El territorio que, al ser cuidado, se convierte en parte de una tarea más amplia.
En la Sierra Gorda, el reconocimiento fue para quienes hacen de esa tarea una forma de preservar el patrimonio natural de Querétaro.



