• Veinte mujeres de distintos ejidos y comunidades participaron en el concurso La Flor más Representativa del Campo 2026, acompañado por una premiación para sus comunidades.
En las comunidades, las tradiciones no siempre necesitan grandes escenarios. A veces caben en una flor, en una carreta adornada o en el nombre de un ejido que pasa de una generación a otra.
En El Marqués, esa memoria comunitaria encontró un espacio en el concurso La Flor más Representativa del Campo 2026, cuya premiación fue encabezada por el presidente municipal Rodrigo Monsalvo Castelán. La actividad reunió a 20 marquesinas provenientes de distintos ejidos y comunidades.
El concurso fue impulsado por la Secretaría de Desarrollo Agropecuario de El Marqués, en coordinación con la Unión de Ejidos Graciano Sánchez, con el propósito de conservar las tradiciones del sector campesino, preservar valores y costumbres, fortalecer la equidad e igualdad y reconocer el papel de las mujeres en el desarrollo de las comunidades ejidales.
Durante el acto, Monsalvo Castelán habló de las mujeres jóvenes de las comunidades y ejidos, y reiteró su compromiso de impulsar acciones para preservar las tradiciones y la cultura local.
El reconocimiento tuvo también una dimensión destinada a las propias comunidades. Para los primeros cinco lugares se destinó una bolsa de 505 mil pesos, que también beneficia a los ejidos de las participantes. Los recursos entregados a las comunidades serán utilizados para mejoras y equipamiento de sus casas ejidales.
El primer lugar fue para Fabiana Dolores Hernández, de Guadalupe La Venta. El segundo correspondió a Diana Hernández López, del ejido Rayas; el tercero, a Kimberly Valencia Rangel, de Santa María de los Baños; el cuarto, a Allison Ximena Rivera Medina, de Alfajayucan, y el quinto, a Laura Jazmín Hernández, de Agua Azul.
Cada nombre llevaba consigo el de una comunidad. Guadalupe La Venta, Rayas, Santa María de los Baños, Alfajayucan y Agua Azul quedaron vinculados a esta edición del concurso.
La jornada también tuvo otro escenario para la expresión de las comunidades: el concurso de carretas adornadas. En él, los participantes buscaron resaltar la riqueza cultural de sus ejidos y comunidades. La actividad contó con una bolsa de 45 mil pesos.
El primer lugar fue para el ejido de Rayas; el segundo, para Rinconada de la Cueva, y el tercero, para San Rafael.
La flor y las carretas funcionaron así como dos formas de contar una misma historia: la de comunidades que conservan valores, costumbres y tradiciones, y la de mujeres cuyo papel dentro de esos espacios fue reconocido durante esta edición.
En el campo, la memoria también se construye de esa manera: con nombres, comunidades, celebraciones y símbolos que siguen encontrando un lugar en el presente.

