• En Querétaro, el último caso de rabia humana se registró en 1996; SESA llama a mantener la vacunación de perros y gatos y atender de inmediato cualquier mordedura o rasguño.
Hay enfermedades frente a las que el tiempo tiene un peso distinto. La rabia es una de ellas. Una mordedura puede parecer un incidente menor, un rasguño que se olvida después de un rato. Pero cuando existe un contacto de riesgo, la recomendación es otra: no esperar.
Cada 28 de septiembre se conmemora el Día Mundial contra la Rabia, una jornada establecida por la Alianza Global para el Control de la Rabia y reconocida por la Organización Mundial de la Salud. Este año, bajo el lema “¡Juntos somos más fuertes!”, el llamado vuelve a poner en el mismo espacio a la salud humana, animal y ambiental.
En Querétaro, la Secretaría de Salud recordó que la rabia puede prevenirse y que mantenerla controlada requiere de acciones cotidianas.
Es una enfermedad viral que afecta el sistema nervioso central de los mamíferos, incluido el ser humano. Su transmisión puede ocurrir mediante la saliva de animales infectados, principalmente a través de mordeduras y rasguños. Cuando aparecen los síntomas, la enfermedad es mortal.
Los números de Querétaro hablan de años de prevención. El último caso de rabia humana en el estado se registró en 1996 y el último caso de rabia en un animal doméstico ocurrió en 1998.
Mantener esos resultados requiere continuar con las medidas preventivas. Una de las más sencillas comienza en casa: vacunar a perros y gatos.
La primera dosis debe aplicarse a partir del mes de edad, seguida de una revacunación a los tres meses y después una dosis cada año, de acuerdo con las indicaciones de las autoridades sanitarias y veterinarias.
Pero la prevención no termina con una cartilla de vacunación. También está en la respuesta frente a un accidente.
Ante una mordedura o rasguño de cualquier animal, SESA recomienda acudir inmediatamente al Centro de Salud más cercano, incluso cuando se conozca al animal o parezca estar sano. El personal médico determinará el manejo que corresponda y, de ser necesario, indicará el tratamiento preventivo.
La instrucción tiene una razón: no esperar a que aparezcan síntomas.
El Día Mundial contra la Rabia sirve así para recordar algo que puede parecer sencillo, pero que resulta fundamental: prevenir antes y actuar a tiempo después. Vacunar a los animales de compañía, evitar riesgos y buscar atención ante una mordedura o rasguño forman parte de una misma cadena.
En esa cadena participan autoridades, profesionales de la salud, médicos veterinarios y sociedad. Cada eslabón cuenta para mantener los avances y proteger tanto a las personas como a los animales.

