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Lo que empieza con una herramienta: 45 proyectos de autoempleo reciben impulso de la ST

• Hay objetos que parecen simples hasta que se conoce la historia que los espera. Una máquina, una herramienta o un equipo pueden convertirse en el punto de partida para un negocio, un ingreso propio o una nueva etapa familiar.

La Secretaría del Trabajo entregó equipamiento a 45 proyectos productivos de Querétaro, Corregidora, El Marqués y Huimilpan, como parte de las acciones del Programa Estatal de Empleo.

La entrega fue encabezada por la secretaria del Trabajo, Liliana San Martín Castillo, quien durante el encuentro puso el acento en aquello que no aparece en la fotografía de una máquina recién entregada: las historias de las personas que la utilizarán.

Porque detrás de cada equipo hay conocimientos y capacidades que buscan convertirse en una actividad productiva. Hay personas con discapacidad, adultos mayores, madres de familia y personas cuidadoras que han encontrado en sus oficios una posibilidad para incorporarse al trabajo y generar sus propios ingresos.

Entre esas historias se encuentran personas con discapacidad visual dedicadas a la fisioterapia. También están las familias que han hecho de la panadería, la carpintería, la costura y otros oficios una alternativa para salir adelante.

El equipamiento representa, en ese sentido, un comienzo más que una llegada. La secretaria del Trabajo señaló que lo importante será lo que cada beneficiario construya a partir de aquello que recibió: un negocio, independencia, un ingreso para el hogar o una nueva etapa.

El programa tiene además una dimensión estatal. El esquema de apoyo a iniciativas productivas registra una efectividad del 82 por ciento y para 2026 contempla impulsar 150 proyectos en los 18 municipios de Querétaro.

En esta entrega, 24 proyectos correspondieron a Querétaro, 13 a Corregidora, cuatro a El Marqués y cuatro a Huimilpan. Los proyectos pertenecen a diversos giros productivos.

La historia, sin embargo, no termina con la entrega. Ahí comienza la parte que no puede medirse todavía con una fotografía: encender una máquina, abrir un negocio, atender al primer cliente y recibir el primer ingreso.

En esa secuencia cotidiana está la expectativa del programa. El equipo es tangible. Lo que puede construirse con él pertenece a cada proyecto.