• El cuidado de la salud suele competir con las obligaciones de todos los días. Entre el trabajo, la familia y las actividades cotidianas, una revisión médica puede quedarse para después. Sin embargo, cuando se trata del cáncer de mama, esperar a sentir dolor o notar una alteración evidente puede retrasar la detección de una enfermedad que, en sus primeras etapas, incluso puede pasar inadvertida.
En el marco del Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, que se conmemora cada 19 de octubre, la Secretaría de Salud del estado de Querétaro (SESA) exhortó a las mujeres a acudir a revisiones periódicas y realizarse los estudios de detección correspondientes a su edad.
La dimensión del problema se refleja en las cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS): durante 2024 se diagnosticaron alrededor de 2.4 millones de casos de cáncer de mama en mujeres en todo el mundo y se registraron cerca de 694 mil defunciones por esta causa.
La enfermedad se origina cuando las células de la mama crecen y se multiplican sin control, formando tumores que pueden extenderse a otras partes del cuerpo si no reciben tratamiento. Puede presentarse a partir de la pubertad, aunque el riesgo aumenta con la edad.
Uno de los principales retos consiste en identificarla antes de que produzca síntomas. En las etapas iniciales puede no causar dolor ni molestias, por lo que las revisiones periódicas y los estudios de detección tienen un papel fundamental.
La SESA señala que entre las señales de alerta están los nódulos o endurecimientos en la mama, los cambios en su tamaño o forma, los hundimientos de la piel, el enrojecimiento, las modificaciones del pezón o la areola y las secreciones anormales, especialmente si contienen sangre. Ante cualquiera de estos cambios, la recomendación es acudir a una unidad médica sin demora, aun cuando no exista dolor.
La edad también orienta las medidas de detección. Para las mujeres de 25 a 39 años se contempla la exploración clínica de mama, mientras que la mastografía se recomienda entre los 40 y los 69 años. Esta prueba permite identificar lesiones que todavía no son palpables. El personal médico puede ofrecer orientación sobre los estudios indicados según las características de cada mujer.
Existen factores que aumentan el riesgo, como la edad, la obesidad, el consumo nocivo de alcohol, el tabaquismo, la exposición a radiación, algunos antecedentes reproductivos, el tratamiento hormonal posterior a la menopausia y los antecedentes familiares. No obstante, la enfermedad también puede presentarse en mujeres sin antecedentes familiares conocidos ni factores de riesgo específicos.
La detección temprana, el diagnóstico oportuno y el acceso al tratamiento son esenciales para reducir las defunciones y favorecer una mejor calidad de vida. Dependiendo de la etapa y las características de la enfermedad, el tratamiento puede incluir cirugía, radioterapia y medicamentos, siempre bajo valoración y seguimiento médico.
La invitación de la SESA es acudir al Centro de Salud más cercano, solicitar información y no posponer las revisiones. En materia de cáncer de mama, prestar atención a la salud y actuar oportunamente puede cambiar el curso de la enfermedad.



