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Ocho casos y una advertencia: la vigilancia de la miasis humana en Querétaro

• En Querétaro, la vigilancia epidemiológica frente a la miasis humana continúa después de confirmarse un nuevo caso en Pinal de Amoles. La Secretaría de Salud reporta ocho casos acumulados durante 2026 y una defunción asociada a la enfermedad en el municipio de Querétaro. La prevención comienza con algo cotidiano: reconocer cuándo una herida necesita atención inmediata.

La Secretaría de Salud del estado de Querétaro mantiene activos sus protocolos de vigilancia epidemiológica y respuesta sanitaria ante los casos de miasis humana causada por el gusano barrenador (Cochliomyia hominivorax). La estrategia se puso en marcha tras la confirmación del primer caso de esta enfermedad en el país y busca fortalecer la detección oportuna, dar seguimiento a las personas afectadas y reducir el riesgo de propagación.

El registro más reciente corresponde a una mujer de 48 años, residente de Pinal de Amoles. Con ella, el acumulado estatal durante 2026 llegó a ocho casos. Tres se han registrado en el municipio de Querétaro; dos, en Cadereyta de Montes; y uno en cada uno de los municipios de Amealco de Bonfil, Pinal de Amoles y San Juan del Río. En el municipio de Querétaro también se reportó una defunción asociada a la enfermedad durante el presente año.

La miasis humana es una infestación provocada por las larvas de una mosca conocida comúnmente como gusano barrenador del ganado. Aunque afecta sobre todo a animales, también puede presentarse en seres humanos cuando la mosca deposita sus huevecillos sobre heridas abiertas o mucosas. Las larvas eclosionan, invaden los tejidos y se alimentan de tejido vivo. Sin diagnóstico y tratamiento oportunos, las lesiones pueden avanzar y llegar a comprometer la vida.

La enfermedad no siempre comienza con una herida extensa. Puede iniciar en una raspadura, una picadura de insecto, una úlcera o un sitio quirúrgico reciente. También puede afectar nariz, boca, ojos, oídos y región genital. El aumento del tamaño o profundidad de una lesión, el dolor intenso, la inflamación y el mal olor son señales de alerta. A ellas pueden sumarse sangrado, secreciones, fiebre o la presencia visible de larvas blancas o color crema.

La vigilancia reforzada en las unidades médicas incluye el monitoreo de casos probables, la notificación oportuna, la investigación epidemiológica y el seguimiento de los pacientes. La Secretaría también mantiene coordinación con autoridades de sanidad animal como parte de las medidas de prevención y control.

El riesgo puede ser mayor para personas con heridas descubiertas, adultos mayores, pacientes con diabetes o defensas bajas, personas encamadas y quienes viven o trabajan cerca de ganado u otros animales. También se señala a quienes habitan en zonas rurales o duermen al aire libre.

Frente a la enfermedad, la recomendación de la SESA es mantener limpias las heridas, evitar dejarlas expuestas y acudir de inmediato a la unidad de salud más cercana ante síntomas sospechosos. La automedicación debe evitarse. En una lesión que cambia, duele intensamente o presenta larvas, la atención temprana puede evitar complicaciones y preservar tejido.