Tres comunidades, un mismo propósito: que las escuelas sean un refugio seguro

En Huimilpan, los caminos de tierra llevan hoy a tres escuelas donde el concreto nuevo brilla bajo el sol. El presidente municipal, acompañado por Fernando Orozco Vega, del IFEQ, recorrió Los Cues, Salitrillo y San José Tepuzas, comunidades distintas unidas por una misma esperanza: que sus hijas e hijos estudien en espacios seguros y dignos.

En la primaria General Manuel Ávila Camacho, el aire huele a obra reciente. Entre varillas y bloques, se levanta un anexo con baños, dirección y andadores que pronto transformará la rutina de 312 estudiantes. Son 2.1 millones de pesos destinados a mejorar su escuela, y un 70% de avance que ya se nota en los pasillos.

Más adelante, en Salitrillo, los maestros de la primaria Francisco I. Madero miran cómo crece una barda perimetral de casi 24 metros, levantándose como un escudo para resguardar el espacio donde los niños aprenden.

El recorrido termina en San José Tepuzas, donde el preescolar Amado Nervo está por estrenar una barda lindero con muro ciego de más de 61 metros. Para sus 55 alumnos, será algo más que concreto: será la certeza de que su escuela los protege.

El alcalde habla con serenidad, agradeciendo al gobernador Mauricio Kuri y al IFEQ por respaldar estas obras. “Nuestro compromiso es seguir gestionando más”, dice. Y lo que suena a promesa política, aquí se siente más bien como un gesto de comunidad: el reconocimiento de que las escuelas son el corazón de cada pueblo.

Fernando Orozco Vega recuerda que estas obras nacieron de las Jornadas Aquí Contigo, donde la gente pidió directamente lo que hacía falta. Cada ladrillo, entonces, lleva el eco de esas voces.

En Huimilpan, las bardas nuevas no son solo muros: son fronteras contra la desigualdad, construidas con la certeza de que un entorno digno también educa.