En el Patio Municipal, donde las sesiones suelen mezclarse con el murmullo de la vida cotidiana, se reunió nuevamente el Consejo Municipal de Seguridad Pública. Entre representantes empresariales, académicos, vecinales y funcionarios, el alcalde Chepe Guerrero recibió un informe que no solo enumeraba avances, sino que trazaba un mapa de cómo Corregidora ha intentado hacerse cargo de su propia seguridad durante el último año.
El documento marcaba una cifra: 89.6% de cumplimiento del Programa Municipal de Seguridad Pública. La cifra, sin calificativos, se convertía en un punto de partida para entender un esfuerzo que involucra operatividad en las calles, coordinación institucional y participación ciudadana. Guerrero habló del peso de la seguridad como base para cualquier otro crecimiento posible, desde la infraestructura hasta la economía familiar.
Ángel Rangel Nieves, secretario de Seguridad Pública, tomó la palabra para detallar los pasos dados en este tiempo: la coordinación con los tres niveles de gobierno, el trabajo conjunto con municipios vecinos, la expansión del estado de fuerza y de las unidades patrulla. Detrás de cada número, la imagen de una ciudad que intenta anticiparse a los riesgos que trae consigo el día a día.
El cuerpo policial creció de 49 a 88 elementos por turno, además de 66 integrantes de grupos especiales. Las patrullas, renovadas y equipadas con cámaras, pasaron de 18 a 35. Los resultados aparecieron también en otras rutas: más remisiones ante la autoridad federal y estatal, más vehículos recuperados, más operativos realizados. Mil 405 movimientos de vigilancia que recorrieron las calles y las orillas del municipio.
En una esquina del informe, el dato de más de 100 mil llamadas atendidas al 9-1-1 daba una dimensión humana: voces que buscaron auxilio, orientación, o simplemente confirmación de que alguien respondía. La Policía Cibernética, con 1,750 intervenciones, reflejaba la otra cara del delito, la que no se ve en las avenidas.
Hubo espacio para hablar de quienes sostienen el uniforme: todo el personal con Certificado Único Policial, aspirantes que buscan sumarse, reconocimientos entregados, apoyos habitacionales para 50 elementos, la puesta en marcha de la Unidad Cinotáctica y el próximo C2 Santa Bárbara.
Y en el tejido comunitario, 2,339 acciones de prevención: talleres, reuniones, comités, encuentros que levantan una red silenciosa. En la Justicia Cívica, infractores que transformaron sanciones en horas comunitarias, y programas escolares que siembran la idea de la convivencia pacífica.
Así, entre datos y testimonios institucionales, Corregidora intenta construir su propio relato de seguridad: uno que, al final, se sostiene en la suma de quienes vigilan, quienes coordinan y quienes habitan las calles que buscan resguardo.

