En una sala donde la rutina institucional se mezcla con la expectativa de cierre de año, el alcalde Chepe Guerrero reunió a las y los delegados y subdelegados de Corregidora. Son 28 voces que, en conjunto, cargan sobre sus hombros la tarea cotidiana de escuchar, recorrer, gestionar y traducir las inquietudes de barrios y comunidades en rutas posibles de solución.
Guerrero tomó la palabra con una mezcla de reconocimiento y advertencia: el municipio seguirá avanzando, pero para lograrlo será necesario maximizar cada recurso disponible. Habló de regularización de predios, de obra pública, de un contexto nacional complicado que obliga a administrar con precisión y a no dar por sentado el esfuerzo. El mensaje no sonó a discurso, sino a una especie de pacto silencioso entre quienes lidian con la realidad inmediata de la gente.
La reunión tuvo otro momento clave cuando intervino Francisco Castro, titular de la Secretaría de Gestión Delegacional. Reconoció que el año ha sido una prueba continua: desafíos que tensan, aprendizajes que obligan a adaptarse, episodios que ponen a todos al límite. Pero también aseguró que la coordinación, la escucha y la entrega diaria han permitido que la administración municipal demuestre su capacidad para sostenerse ante la complejidad.
La presencia del jefe de Gabinete, Carlos Contreras; de la secretaria Particular, Gaby García; y de la secretaria técnica de Gestión Delegacional, Marisol Bolaños, reforzó la sensación de un cierre de filas institucional. En conjunto, la escena dejó la impresión de un municipio que busca seguir construyéndose desde la base: desde esos primeros eslabones que conectan la voz de la ciudadanía con las decisiones del gobierno. Tras la reunión, quedó la idea de que el próximo año no será sencillo, pero sí compartido.

