Una noche para apostar por el futuro: jóvenes de Corregidora presentan sus proyectos ante quienes pueden impulsarlos

En Corregidora, una noche se convirtió en escenario para que la creatividad universitaria se midiera con el rigor del mundo empresarial. La segunda Investor’s Night reunió a seis equipos de estudiantes que, frente a un panel de inversionistas, expusieron proyectos que nacen de inquietudes personales, de problemas cotidianos o de la simple voluntad de transformar una idea en una propuesta viable.

Chepe Guerrero inauguró el encuentro con una reflexión sobre el futuro del municipio, recordando que la calidad de vida no es casualidad sino resultado de personas que emprenden, arriesgan y construyen. En sus palabras se insinuaba una certeza: las y los jóvenes que llenaban la sala no solo estaban presentando proyectos, sino ensayando el liderazgo que algún día podrían ejercer en Querétaro.

Los asistentes escucharon las presentaciones con atención. Uno a uno, los proyectos fueron tomando forma ante la mirada experta del jurado. Prisma IA, Buen Pecado y Biofilm Guard —los tres premiados— mostraron caminos distintos hacia una misma intención: innovar. La tecnología, la creatividad y la pertinencia social se mezclaron de maneras inesperadas, revelando la diversidad del pensamiento universitario.

Adolfo Colín, desde la Secretaría de Desarrollo Económico, habló del valor del emprendimiento como fuerza transformadora. Su frase —“es mejor tener un millón de emprendedores que un millón de empleos”— no pretendía reducir el tema a una consigna, sino subrayar una visión que apuesta por la autonomía y la generación de ideas.

En el público estaban también académicos y autoridades municipales, piezas indispensables de un modelo que busca articular al gobierno, la escuela y la iniciativa privada. No es casual: la segunda generación del programa Corregidora Emprende capacitó a 250 estudiantes durante tres meses, un proceso que no solo enseña técnicas, sino que acompaña las dudas, las primeras caídas y los posibles aciertos.

La Investor’s Night cerró como esos momentos que, más allá del brillo, dejan una impresión persistente. Los proyectos premiados no resuelven de inmediato los retos económicos ni garantizan un destino empresarial, pero sí muestran algo esencial: la voluntad de imaginar y construir. En ese gesto colectivo, Corregidora encuentra no solo talento, sino una promesa.

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