La ciudad cuando baja el ruido de los motores

• Más de mil 600 personas transformaron la Calzada de Los Arcos en un espacio peatonal y ciclista por el Día Mundial de la Bicicleta.

Hay domingos en los que una ciudad cambia de idioma. El de los motores se apaga, y aparece otro: el de las ruedas pequeñas, los pasos lentos, las risas que rebotan entre los arcos de cantera.

En Querétaro, la Calzada de Los Arcos fue ese lugar. Más de mil 600 personas participaron en la Vía Recreativa realizada por el Día Mundial de la Bicicleta, como parte de la 5ª Jornada Estatal de la Bicicleta.

La iniciativa, impulsada por la sociedad civil organizada con apoyo del Municipio de Querétaro, convirtió el tramo entre Independencia y Bernardo Quintana en un espacio sin autos, abierto a caminar, correr, pedalear o simplemente habitar la calle de otra forma.

Durante cinco horas, de 7:00 a 12:00, el paisaje habitual de tránsito se transformó en convivencia. Bicicletas compartidas, patines cruzando la avenida, niñas y niños siguiendo la Rodada Masita Crítica, familias ocupando el espacio que normalmente se mira desde la ventanilla de un vehículo.

El presidente municipal, Felifer Macías, enmarcó la jornada dentro de una visión de ciudad donde la movilidad se reorganiza. Primero el peatón, luego la bicicleta, después el automóvil. Una secuencia que, más que técnica, describe una forma de imaginar el espacio público.

“Esta es la evolución… un lugar de futuro”, dijo al referirse a la apuesta por la micromovilidad y la recuperación de espacios.

La actividad también incluyó préstamo de bicicletas, juegos didácticos, recorridos en bicioruga y la construcción de una Bici Monumental, piezas de un evento que se movía entre lo lúdico y lo colectivo.

El dato de asistencia —más de mil 600 personas— superó con amplitud otras ediciones, como la del Cerro de las Campanas, donde suelen reunirse alrededor de 250 participantes. Una diferencia que no solo habla de números, sino de un interés creciente por habitar la ciudad de otra manera.

Detrás del orden del evento, hubo también logística: Guardia Vial, Servicios Públicos Municipales y un cierre controlado que permitió restablecer la circulación hacia la 1:00 de la tarde.

Pero durante esas horas, la ciudad fue otra. Menos ruido, menos prisa, más cuerpos en movimiento. Y en medio de Los Arcos, una escena simple: una avenida que, por un momento, dejó de ser solo tránsito para convertirse en encuentro.

Comments are closed.