La ciudad que respira: el desafío de conservar el patrimonio sin expulsar la vida

• En una reunión de ciudades patrimonio celebrada en San Juan del Río, Felifer Macías planteó una reflexión sobre el futuro de los centros históricos y presentó una propuesta de movilidad eléctrica para el corazón de Querétaro.

Las ciudades históricas guardan una paradoja silenciosa. Mientras más valiosas son para la memoria colectiva, mayor es el riesgo de convertirse en espacios inmóviles, detenidos en el tiempo. Calles impecables, fachadas restauradas y monumentos preservados pueden terminar siendo, paradójicamente, escenarios donde la vida cotidiana se desvanece.

Esa reflexión estuvo presente durante la participación del alcalde de Querétaro, Felifer Macías, en la Segunda Asamblea General Ordinaria de la Asociación Nacional de Ciudades Mexicanas del Patrimonio Mundial A.C., realizada en San Juan del Río.

Frente a representantes de distintas ciudades del país, el edil sostuvo que preservar el patrimonio no debe limitarse a la conservación de edificios o monumentos. La verdadera tarea consiste en mantener vivos los espacios históricos, garantizar que sigan siendo habitados y que continúen formando parte de la experiencia cotidiana de quienes los recorren y los llaman hogar.

Para Macías, los centros históricos son laboratorios urbanos donde convergen la herencia del pasado y las decisiones que marcarán el futuro. En ellos se pone a prueba la capacidad de las ciudades para crecer sin renunciar a su identidad.

La visión fue acompañada por una propuesta concreta: la implementación de un sistema de Transporte Público Eléctrico Gratuito para el Centro Histórico de Querétaro. El proyecto busca favorecer la movilidad de residentes y visitantes, disminuir el uso del automóvil, reducir emisiones contaminantes y devolver espacio al peatón en una de las zonas más emblemáticas de la capital.

La reunión tuvo además un significado especial para Querétaro. Se cumplen 30 años desde que el Centro Histórico de Querétaro ingresó a la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Tres décadas después, el reconocimiento continúa planteando una pregunta vigente: cómo proteger la memoria sin sacrificar la vida que la sostiene.

En ese contexto, se anunció el Festival de Ciudades Mexicanas Patrimonio Mundial y la próxima realización de una sesión de la asociación nacional en Querétaro, una ciudad que busca que su patrimonio siga siendo algo más que una postal: un espacio donde la historia todavía camina entre sus calles.

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